martes, 3 de junio de 2014

¿Son las adolescentes más propensas a la depresión que los chicos?

Científicos de la Universidad de Pennsylvania creen que el mayor aumento flujo sanguíneo en el cerebro de las chicas en la pubertad que en el de los chicos, lo que las hace más propensas a padecer depresión. ¿Qué hay de cierto en todo esto? ABC.es ha hablado con un especialista para que nos lo aclare.

Un estudio reciente de la Universidad de Pennsylvania ha desvelado que las adolescentes podrían ser más propensas que los chicos a sufrir depresión y ansiedad debido a un mayor flujo sanguíneo porque los estrógenos llevan más sangre a la cabeza de las chicas en comparación con los hombres, lo que podría explicar muchas de las diferencias en desórdenes mentales entre géneros, como recoge el Daily Mail.

El flujo sanguíneo es mayor en mujeres adultas que los hombres pero este estudio pretende demostrar que esa diferencia viene marcada desde la adolescencia. Las partes del cerebro que reflejan mayor diferencia de flujo sanguíneo estaban en las partes asociadas a las mayores funciones cognitivas» explica el profesor Theodore Satterthwaite, de la Universidad de Pennsylvania, que añade que el área afectada importa porque «implica emociones y regula y controla las situaciones sociales» y explica que, por lo general, «hay una mayor prevalencia de la ansiedad y depresión en las mujeres y de la esquizofrenia en los hombres».

Estudios previos mostraban que el flujo sanguíneo baja durante la pubertad pero hacia los 15 lo hace más rápidamente en hombres que mujeres y hacia al final de la adolescencia vuelve a subir en las mujeres mientras que en los hombres sigue bajando. Los resultados publicados en «Proceedings of the National Academy of Sciences» sugiere que las diferencias de género pueden producirse en la pubertad y puede tener implicaciones para entender los desórdenes psiquiátricos que pueden manifestarse posteriormente.

Francisco Estupiñá Puig, psicólogo y profesor asociado de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, asegura que no se ha demostrado que los estrógenos sean un factor determinante en la aparición de la depresión en las adolescentes, y nos lo explica con el ejemplo de un «trastorno internalizante como el mutismo selectivo, que se da en niños prepuberales y es mucho más frecuente en niñas que en niños», y se produce antes de la aparición de los estrógenos en la pubertad.

El equipo de Satterthwaite relaciona dos variables -el aumento del flujo sanguíneo hacia ciertas zonas del cerebro y los niveles superiores de estrógenos- que «realmente no sabemos si la una causa la otra o si hay una tercera variable que produce ambas cosas», considera Estupiñá en declaraciones a ABC.es, y en su opinión se debe a que «llevamos más de cuarenta años tratando de encontrar bases biológicas para la depresión y se han gastado miles de millones de dólares pero seguimos sin tener ningún marcador orgánico o biológico de la depresión». «La tendencia de los investigadores a buscar el reduccionismo biológico y explicar los problemas de las personas únicamente por una única variable y a convertir la tristeza, las angustias, las dificultades para sentirse aceptado, de desarrollarse como persona como si fuera la diabetes» considera Estupiñá y «se simplifica todo mucho más pero eso no quiere decir que en realidad las cosas sean así», aclara.

Según el experto, el dato que han encontrado «es interesante y relevante y va a tener su utilidad en la comprensión de cómo funciona el cerebro o el desarrollo del ser humano» sin embargo no que cree que permita decir que «la depresión en la adolescencia está causada por los estrógenos» explica ya y, añade, que esta «variable puede jugar un papel o no».

La depresión está influida por «muchísimas variables culturales que son diferentes para los hombres y las mujeres a lo largo de todo el ciclo vital», afirma este experto. La tasa de prevalencia en las mujeres es muy superior pero «sabemos que no es igual en todas las culturas del planeta» lo que, asegura, «da a entender que la biología no es el único factor determinante sino que el rol cultural que se atribuye a la mujer tiene mucho que ver así como el aprendizaje emocional hombres y mujeres: los chicos no lloran y en cambio las chicas son delicadas y sensibles», explica. Además, recuerda que hay que tener en cuenta que, con la pubertad, empiezan a cambiar las relaciones con el entorno, «relación que las chicas acusan mucho más que los chicos».

Satterthwaite y su equipo utilizaron escáneres para analizar el desarrollo del flujo sanguíneo del cerebro de 922 jóvenes entre 8 y 22 años pero Estupiñá cree que, para que estuviera completo el estudio, deberían haber probado si «artificialmente, mediante fármacos reducimos los niveles de estrógenos en chicas adolescentes esto se traduce en una bajada del nivel del flujo sanguíneo a determinadas zonas del cerebro y al mismo tiempo una bajada de los niveles de depresión».

Fuente:abc.es

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