lunes, 1 de septiembre de 2014

La hipersexualidad femenina, mucho más extendida de lo que pensaba la psicología

¿En cuestión de actividad sexual qué es lo normal y qué lo patológico? ¿Cómo se establece la frontera a partir de la cual se sobrepasan dichos límites? En realidad, se trata de una cuestión personal, sobre la que no se puede generalizar, ni siquiera en lo referente a los efectos psicológicos que puede ocasionar. Sin embargo, lo que sí está claro para los psicólogos es que cuando el sexo nos maneja a nosotros, y no al revés, nos encontramos ante un problema.

La adicción al sexo es un tema tabú, mínimamente estudiado desde el ámbito de la sexología, pero con el que cada vez tienen que lidiar más los psicólogos en sus consultas. Un problema especialmente silenciado entre las mujeres, a pesar de que según un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine afecta a tres de cada cien mujeres. Hasta ahora, los estudios establecían la prevalencia de esta conducta en dos de cada cien. A pesar de ello, sólo el 0,8% de las mujeres admiten haber tratado su pulsión sexual, frente al 1,6% de los hombres, como remarca este otro estudio.

A la hora de analizar la hipersexualidad, como suelen denominar los psicólogos a este problema, el primer problema con el que se encuentran los investigadores es la propia definición del término.

Para el sexólogo de la Universidad de California Rory Reid, uno de los pioneros en este tipo de investigaciones, la hipersexualidad se define por la falta de control sobre uno mismo. Un impulso que nos lleva a mantener un elevado número de relaciones sexuales que, posteriormente, nos hacen sentir mal. “Las personas adictas tratan de corregir sus comportamientos sexuales pero no son capaces, por lo que se sienten frustrados y fuera de control”, añade el investigador.

Una patología en auge apenas estudiada

El problema de la adicción al sexo es complejo, y además de la falta de control existen otros elementos que le dan forma. El primero de ellos tiene que ver con el recurso al sexo como una forma de respuesta al estrés, la frustración o el vacío existencial. Una suerte de huida hacia adelante que no hace más que incrementar sus consecuencias negativas sobre la salud mental así como su persistencia. Un círculo vicioso del que cada vez es más difícil escapar. Sobre todo cuando interfiere en diferentes aspectos de la vida privada, hasta el punto de acabar sacrificando cuestiones vitales importantes.

Una problemática menos episódica de lo que comúnmente se podría pensar, a pesar de la falta de estudios en torno a esta cuestión. De hecho, llama la atención que a pesar de afectar al 3% de la población femenina no está incluida en el manual de referencia de los trastornos mentales DSM-5. Una ausencia que los autores de su quinta y más reciente edición, justificaron debido a la escasez de producción científica.

Las causas de esta adicción, que se ha incrementado durante los últimos años, especialmente entre las generaciones más jóvenes, siguen siendo meras hipótesis. Entre ellas, la que más defensores atrae es la planteada por un equipo de investigadores del Kinsey Intitute. Según estos, se trata de una reacción provocada por la ruptura del equilibrio entre la excitación y la inhibición sexual.

Una necesidad creciente de excitación sexual

Una hipótesis que corroboraría el último estudio sobre esta cuestión, publicado en el Journal of Sexual Medicine, llevado a cabo entre el estudiantado de medio centenar de universidades alemanas. Según los resultados de este último, la frecuencia con la que se masturban las mujeres hipersexuales es mucho mayor que la media, por lo que se visualiza una mayor necesidad de excitación, posiblemente provocada por la generalización de la new porn culture entre las nuevas generaciones.

La postura de los expertos en relación a la dependencia o adicción al sexo depende mucho de su especialidad. Mientras que la mayor parte de los psiquiatras consideran que está fuera de su ámbito, los sexólogos se declaran especialistas en su diagnóstico y tratamiento. La definición de la OMS describe que tanto los varones como las mujeres pueden quejarse ocasionalmente de un impulso sexual excesivo como un problema en sí mismo, generalmente durante el final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta. Cuando el impulso sexual excesivo es secundario a un trastorno del humor o cuando aparece en los estadios iniciales de la demencia, debe codificarse aquí.

Aunque la especialidad psiquiátrica no quiere oír hablar de adicción al sexo, la realidad es que cada vez más personas acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual y comienzan a surgir publicaciones científicas relacionadas con el tema, incluyendo una revista monotemática: Sexual Addiction & Compulsivity: The Journal of Treatment & Prevention.

Fuente:critica.com

Depresión y estrés, malos compañeros de las enfermedades cardiovasculares

- Distintos estudios asocian estos factores psicosociales con mayor mortalidad por insuficiencia cardiaca y mayor riesgo de hipertensión, infarto e ictus.

La depresión y el estrés combinan mal con las enfermedades cardiovasculares. Distintos estudios habían puesto cifras al incremento del riesgo de mortalidad de los pacientes que padecen estas dolencias. Dos nuevos trabajos, presentados hoy en el marco del congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), que se celebra en Barcelona hasta el 3 de septiembre, aportan nuevos datos sobre la relación entre estos factores psicosociales y las dolencias cardiovasculares. Investigadores alemanes concluyen que los pacientes que sufren insuficiencia cardiaca y además están depresivos tienen peor pronóstico y más probabilidad de morir a causa de la enfermedad cardiaca. Otro trabajo con mujeres rusas constata que el estrés multiplica el riesgo de hipertensión, infarto de miocardio e ictus.

“Hace años que se conoce que los factores psicosociales influyen en las enfermedades cardiovasculares”, explica a El País Nicolás Manito, jefe del servicio de Cardiología del hospital de Bellvitge. El estudio alemán concluye que casi un 30% de los pacientes con insuficiencia cardiaca tiene depresión. De estos, un 26,9% fallece a causa de la enfermedad cardiovascular subyacente pasado un año y medio, lo que para los investigadores confirma el mal pronóstico de la depresión en este tipo de pacientes. Solo el 13,6% de los que no la sufrían falleció en el mismo lapso de tiempo.

Manito apunta a varias explicaciones: “Los pacientes con síndromes ansiosos-depresivos presentan mayor riesgo para la insuficiencia cardiaca porque tienen más actividad hormonal, que desencadena esta enfermedad”. Además, añade, los fármacos que se administran para tratar esta enfermedad crónica, como los betabloqueantes, desencadenan la aparición de síntomas depresivos. Aún hay una tercera consideración: “Cuando a una persona joven se le diagnostica la insuficiencia cardíaca, y se ve obligada a abandonar una vida laboral, de relación social y sexual, toda la vida psicosocial de esa persona se altera. Y ello facilita el desarrollo de ansiedad y depresión. Es un mecanismo que perpetúa la propia enfermedad, y lo que lleva finalmente a un mal pronóstico”, añade.

Por eso es “clave”, asegura el también presidente de la sección de Insuficiencia Cardiaca y Trasplante de la Sociedad Española de Cardiología, detectar quién sufre un cuadro depresivo e instaurar el tratamiento más adecuado. “Es tan importante como la medicación de la insuficiencia”, añade. Las unidades multidisciplinares, que cuentan con psicólogos y psiquiatras, además de personal de enfermería especializado, son básicas. “Estos estudios son como un toque de atención a los médicos para que demos a estos factores la importancia que merecen. No se han valorado suficientemente estas patologías en la enfermedad cardiovascular, y ahora se pone en evidencia que también hay que enfocar la atención al tratamiento de las complicaciones psicológicas”, señala.

Cumplir con el tratamiento prescrito es otro de los desafíos en caso de depresión. El paciente que no toma la medicación necesaria presenta una mortalidad mucho mayor, recuerda Manito. “Es precisamente una de las explicaciones de por qué los pacientes depresivos mueren más: no toman bien los fármacos, no vienen a consulta, no cambian los hábitos como se les indica. Por eso es tan necesario detectar y tratar adecuadamente esta patología”, añade el cardiólogo, que considera la insuficiencia cardiaca “otra epidemia del siglo XXI” por su elevada prevalencia, del 7% en España y la causa número uno de ingresos y reingresos en el hospital. “El 40% de los pacientes que ingresan por esta causa vuelven a hacerlo en menos de un año. Hablamos de prácticamente de uno de cada dos”, concluye.

El estudio realizado con 870 mujeres rusas revela que dos de cada diez sufren estrés familiar. Tras realizarles un seguimiento de 16 años para estudiar la incidencia de hipertensión, infarto de miocardio e ictus, los investigadores comprobaron que las que tenían estrés presentaron 1,39 veces más riesgo de hipertensión; 5,59 veces más probabilidad de infarto y 3,53 veces más riesgo de accidente cardiovascular, en comparación con las que declararon no sufrir este trastorno. El trabajo “resulta útil para comprender mejor los posibles mecanismos que vinculan estrés y enfermedad cardiovascular”, afirmó José Ramón González-Juanatey, presidente de la Sociedad Española de Cardiología.

En caso de infarto, mejor si hace calor

Hasta 4.500 estudios está previsto que se den a conocer durante los cinco días que dura el congreso de la ESC, considerado la cita más importante sobre investigación, tratamiento y prevención de la enfermedad cardiovascular. Los hay sobre todas las áreas. En reanimación cardiopulmonar, por ejemplo, un trabajo japonés presentado hoy ha demostrado que hay una relación directa entre la temperatura ambiental en el momento en que una persona sufre un paro cardiaco y su evolución neurológica posterior. Tras analizar los casos de más de 240.000 pacientes y estudiar distintos factores ambientales (temperatura, presión, humedad, horas de luz…), observaron las personas que sufren un paro cardiaco cuando hace calor tienen mejor recuperación neurológica pasados 30 días.

Los autores aseguran que no saben cómo influye el calor en la recuperación, y creen que habría que desarrollar más estudios. Dos trabajos anteriores ya apuntaban a las diferencias entre el número de muertes por infarto agudo de miocardio según la estación del año. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 40% de las 17.644 defunciones de 2012 por infarto de miocardio se produjeron en los meses de invierno (diciembre a marzo); en verano (junio a septiembre) fueron un 28%.

Fuente:elpais.com

miércoles, 18 de junio de 2014

Las depresiones aumentan un 19% por culpa de la crisis, según alertan expertos en salud pública

-Las sociedades científicas españolas hallan evidencias del impacto de la crisis y de los recortes en la salud de los españoles.

-El Informe Sespas 2014 alerta de un empeoramiento de la salud mental, de la mortalidad y de la salud reproductiva.

-La subnutrición de la infancia es otro de los impactos detectados.

-Los españoles dejan de visitar al especialista y a servicios sanitarios no cubiertos, como el odontólogo.

El diagnóstico de las depresiones ha aumentado un 19%. Los trastornos de ansiedad, un 8,4%. Las crisis de angustia, un 6,4% y el abuso del alcohol un 4,6%. El informe de 2014 la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), centrado en el impacto de la crisis en la salud de los españoles, halla evidencias claras del deterioro de la salud mental como consecuencia de la crisis económica y de los recortes. La entidad, que aglutina a doce sociedades científicas españolas, también detecta el impacto de la crisis en el freno a la mejora de la mortalidad de los españoles, en la salud reproductiva y en la alimentación.

El consumo de los antidepresivos aumentó un 10% entre 2009 y 2012 El informe Sespas indica que entre 2006 y 2010 aumentaron de manera significativa los diagnósticos de trastornos del estado de ánimo en la atención primaria. El factor de riesgo más influyente fue estar en paro, pero también el hecho de tener un familiar desempleado y las dificultades para pagar la hipoteca. Además, los especialistas en salud pública constatan un incremento del consumo de los antidepresivos y tranquilizantes de un 10% entre los años 2009 y 2012.

La crisis también podría estar detrás de la reducción del ritmo de mejora de la mortalidad en el grupo de personas mayores de 60 años, señalan los especialistas. La mortalidad se ha incrementado "en particular en invierno (lo que sugiere un efecto de la pobreza energética) y en las mujeres (con menores pensiones y principales responsables de la atención a personas dependientes)", expone el Informe Sespas 2014. El estudio revela que los hombres con mayores niveles de estudio redujeron más que el resto las tasas de mortalidad, evidenciando "la materialización de la crisis económica sobre las desigualdades sociales en salud".

Las sociedades científicas españolas, claras opositoras al proyecto de ley del aborto en marcha, sugieren que la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva se ve amenazada. Los especialistas creen que su implantación conllevaría un aumento de la clandestinidad y de la mortalidad. Respecto a la natalidad hallan reducciones importantes en la fecundidad en las edades más jóvenes, "en las que el desempleo ha tenido un mayor impacto".

Menos visitas al especialista

Los grupos más desfavorecidos reducen la visita a los especialistas El informe constata que los grupos más desfavorecidos —desempleados, mayores, inmigrantes e infancia— han reducido las consultas a los médicos especialistas de los servicios públicos y a los servicios sanitarios no cubiertos, como la odontología. También denuncian que el repago farmacéutico corre el riesgo de convertirse en "un impuesto sobre la enfermedad" que haga a los pacientes detraerse de adquirir los medicamentos que se les prescribe. Y advierten de las consecuencias de la no atención a los inmigrantes.

En la infancia, los científicos aseguran que "la subnutrición coexiste con el aumento de la malnutrición, que hacen aumentar la prevalencia de la obesidad, sobre todo en la población más desfavorecida".

Con su informe bianual, las doce sociedades científicas españolas lanzan la petición de que se monitorice la crisis, para saber qué indicadores de salud están empeorando. Alertan contra los planes privatizadores de la sanidad, y se muestran contrarios a la reducción del gasto público lineal, de urgencia, y sin evaluación previa.

Fuente:20minutos.es

La ludopatía se da en familias y puede estar relacionado con estrés postraumático

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Iowa (UI), en Estados Unidos, confirma que el juego patológico se da entre varios miembros de una misma familia. "Nuestro trabajo demuestra claramente que el juego patológico en la familia se produce a un ritmo mayor que el de muchos otros trastornos conductuales y psiquiátricos", afirma Donald W. Black, profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina Carver de UI.

"Creo que los médicos y proveedores de atención médica deberían estar alerta si ven a una persona que sufre juego patológico, ya que es muy probable que tenga un pariente cercano con el mismo problema o similar", añade. El juego patológico, que es lo suficientemente grave para convertirse en un trastorno clínico, consiste en un importante problema de salud pública que afecta a entre el 0,5 y el 1,5 por ciento de los adultos estadounidenses en algún momento de sus vidas.

Esta investigación reclutó a 95 jugadores patológicos y 91 sujetos de control, emparejados por edad, sexo y nivel de educación, de Iowa, así como 1.075 adultos relacionados en primer grado con los participantes del estudio (padres, hermanos e hijos). Mediante entrevistas, el equipo de este estudio determinó el diagnóstico de juego patológico o no de todas las personas en el estudio.

Los autores encontraron en su trabajo, cuyos resultados se publican en la revista 'Journal of Clinical Psychiatry', que las probabilidades son aproximadamente ocho veces mayor de sufrir juego patológico entre los miembros de las familias afectadas frente a las de control.

Cuando los investigadores repitieron el análisis para centrarse en los problemas de juego, un grupo más grande de personas que el de los que padecen el estrechamente definido juego patológico, vieron que un 16 por ciento de los parientes de jugadores patológicos padecían problemas de juego frente al 3 por ciento de los familiares de los controles.

Los expertos también demostraron que los familiares de jugadores patológicos registraban las tasas más altas de depresión mayor, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad social, trastornos por uso de sustancias, trastorno de estrés postraumático y trastorno de la personalidad antisocial. "Esto sugiere que el juego patológico puede compartir una predisposición genética subyacente con estos trastornos", afirma Black.

Estos resultados parecen confirmar investigaciones anteriores y la observación clínica sobre el trastorno antisocial de la personalidad que sugieren que podría estar biológicamente relacionado con la ludopatía. Sin embargo, Black se mostró sorprendido por la conexión entre el juego patológico y la ansiedad social y el trastorno de estrés postraumático.

El trabajo sentenció que los trastornos del estado de ánimo como la depresión mayor y el trastorno bipolar, así como el abuso de sustancias, son comunes en los jugadores patológicos, pero el análisis sugiere que esto probablemente no se debe a una predisposición subyacente biológica compartida.

Fuente:infosalus.com

La esquizofrenia aumenta en 2,5 veces el riesgo de mortalidad

Las personas que padecen esquizofrenia presentan un riesgo de mortalidad 2,5 veces mayor que la población general y tienen una expectativa de vida un 20 % inferior, según ha explicado hoy el presidente de la Sociedad Catalana de Psiquiatría y Salud Mental, Jordi Blanch.

Durante su participación en una jornada en Barcelona sobre "recomendaciones para la monitorización y la promoción de la salud físicas de las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves", Blanch ha informado de que "el suicidio contribuye en buena parte al incremento de la mortalidad".

"Pero también sube la mortalidad -ha añadido- el consumo de sustancias, las enfermedades cardiovasculares, el síndrome metabólico relacionada con los tratamientos farmacológicos y otras enfermedades no suficientemente bien tratadas".

Según Blanch, "la aparición de la enfermedad mental puede también dar lugar a una serie de estilos de vida poco saludables, que elevan el riesgo de enfermedades somáticas diversas y, por lo tanto, aumentan el riesgo de muerte".

Los especialistas que han participado en la jornada, organizada por la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud de Cataluña y de Baleares, han defendido que, de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la protección y la promoción de la salud física de las personas con trastorno mental grave ha de ser una línea de actuación prioritaria a nivel mundial y en la Unión Europea. Fuente:elconfidencial.com

martes, 3 de junio de 2014

¿Son las adolescentes más propensas a la depresión que los chicos?

Científicos de la Universidad de Pennsylvania creen que el mayor aumento flujo sanguíneo en el cerebro de las chicas en la pubertad que en el de los chicos, lo que las hace más propensas a padecer depresión. ¿Qué hay de cierto en todo esto? ABC.es ha hablado con un especialista para que nos lo aclare.

Un estudio reciente de la Universidad de Pennsylvania ha desvelado que las adolescentes podrían ser más propensas que los chicos a sufrir depresión y ansiedad debido a un mayor flujo sanguíneo porque los estrógenos llevan más sangre a la cabeza de las chicas en comparación con los hombres, lo que podría explicar muchas de las diferencias en desórdenes mentales entre géneros, como recoge el Daily Mail.

El flujo sanguíneo es mayor en mujeres adultas que los hombres pero este estudio pretende demostrar que esa diferencia viene marcada desde la adolescencia. Las partes del cerebro que reflejan mayor diferencia de flujo sanguíneo estaban en las partes asociadas a las mayores funciones cognitivas» explica el profesor Theodore Satterthwaite, de la Universidad de Pennsylvania, que añade que el área afectada importa porque «implica emociones y regula y controla las situaciones sociales» y explica que, por lo general, «hay una mayor prevalencia de la ansiedad y depresión en las mujeres y de la esquizofrenia en los hombres».

Estudios previos mostraban que el flujo sanguíneo baja durante la pubertad pero hacia los 15 lo hace más rápidamente en hombres que mujeres y hacia al final de la adolescencia vuelve a subir en las mujeres mientras que en los hombres sigue bajando. Los resultados publicados en «Proceedings of the National Academy of Sciences» sugiere que las diferencias de género pueden producirse en la pubertad y puede tener implicaciones para entender los desórdenes psiquiátricos que pueden manifestarse posteriormente.

Francisco Estupiñá Puig, psicólogo y profesor asociado de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, asegura que no se ha demostrado que los estrógenos sean un factor determinante en la aparición de la depresión en las adolescentes, y nos lo explica con el ejemplo de un «trastorno internalizante como el mutismo selectivo, que se da en niños prepuberales y es mucho más frecuente en niñas que en niños», y se produce antes de la aparición de los estrógenos en la pubertad.

El equipo de Satterthwaite relaciona dos variables -el aumento del flujo sanguíneo hacia ciertas zonas del cerebro y los niveles superiores de estrógenos- que «realmente no sabemos si la una causa la otra o si hay una tercera variable que produce ambas cosas», considera Estupiñá en declaraciones a ABC.es, y en su opinión se debe a que «llevamos más de cuarenta años tratando de encontrar bases biológicas para la depresión y se han gastado miles de millones de dólares pero seguimos sin tener ningún marcador orgánico o biológico de la depresión». «La tendencia de los investigadores a buscar el reduccionismo biológico y explicar los problemas de las personas únicamente por una única variable y a convertir la tristeza, las angustias, las dificultades para sentirse aceptado, de desarrollarse como persona como si fuera la diabetes» considera Estupiñá y «se simplifica todo mucho más pero eso no quiere decir que en realidad las cosas sean así», aclara.

Según el experto, el dato que han encontrado «es interesante y relevante y va a tener su utilidad en la comprensión de cómo funciona el cerebro o el desarrollo del ser humano» sin embargo no que cree que permita decir que «la depresión en la adolescencia está causada por los estrógenos» explica ya y, añade, que esta «variable puede jugar un papel o no».

La depresión está influida por «muchísimas variables culturales que son diferentes para los hombres y las mujeres a lo largo de todo el ciclo vital», afirma este experto. La tasa de prevalencia en las mujeres es muy superior pero «sabemos que no es igual en todas las culturas del planeta» lo que, asegura, «da a entender que la biología no es el único factor determinante sino que el rol cultural que se atribuye a la mujer tiene mucho que ver así como el aprendizaje emocional hombres y mujeres: los chicos no lloran y en cambio las chicas son delicadas y sensibles», explica. Además, recuerda que hay que tener en cuenta que, con la pubertad, empiezan a cambiar las relaciones con el entorno, «relación que las chicas acusan mucho más que los chicos».

Satterthwaite y su equipo utilizaron escáneres para analizar el desarrollo del flujo sanguíneo del cerebro de 922 jóvenes entre 8 y 22 años pero Estupiñá cree que, para que estuviera completo el estudio, deberían haber probado si «artificialmente, mediante fármacos reducimos los niveles de estrógenos en chicas adolescentes esto se traduce en una bajada del nivel del flujo sanguíneo a determinadas zonas del cerebro y al mismo tiempo una bajada de los niveles de depresión».

Fuente:abc.es

Más de 250.000 personas tienen diagnosticado un trastorno bipolar

Los expertos en psiquiatría llaman a la «conciencia social» para tratar de frenar los suicidios. Elche ha reunido durante los últimos días a unos 140 profesionales que han participado en el II Simposio Ilicitano de Psiquiatría organizado por el Hospital General de Elche, y en el que se han analizado numerosos aspectos de actualidad de la mano de varios expertos.

Uno de los expertos que pasaron ayer por el simposio fue el doctor Eduard Vieta Pascual que analizó el presente y futuro en el trastorno bipolar. Vieta indicó que «los trastornos bipolares son una enfermedad psiquiátrica y las personas que lo sufren tienen alteraciones del estado de ánimo relacionados con aspectos externos o internos, son personas con altibajos en el estado de ánimo». No obstante, Vieta indico que «en España cada vez hay más conciencia del diagnóstico de esta enfermedad y hay muy buena investigación».

Concretamente, en España hay unas 250.000 personas a las que se les ha diagnosticado un trastorno bipolar, aunque, según Vieta, «sin diagnosticar hay por lo menos el doble». En este sentido, Eduard Vieta aseguró que debido a que hay más conciencia social «se están diagnosticando más casos y es que antes muchos pacientes pasaban por depresivos, y todavía pasan, debido a que mucha asistencia se realiza en la Primaria y todavía hace falta un esfuerzo de formación para la detección de persona bipolar». Eduard Vieta aseguró que «si se lleva a cabo el tratamiento se puede llevar a cabo una vida normal, el problema viene cuando no se lleva, ya que en un porcentaje elevado de pacientes se consigue una estabilización, y llevan una vida más o menos normal».

Los síntomas más comunes entre las personas que padecen esta enfermedad son alteraciones de ánimo pronunciadas, cambios frecuentes de humor, hiperactividad o insomnio. No obstante, los expertos siempre recomiendan acudir a un profesional del mundo de la psiquiatría para que realice el diagnóstico adecuado. Otra tema que cosechó gran interés por parte de los asistentes fue el análisis sobre el suicidio que realizó el doctor Víctor Pérez Sola.

Este experto explicó que «el suicidio es la primera causa de muerte entre la gente joven y en los últimos años se ha detectado un ligero incremento, aunque no podemos atribuirlo a la crisis». No obstante, Pérez Sola apuntó que «una de las causas del suicidio es la vulnerabilidad. Las personas con enfermedad mental son las más vulnerables, y en ellas hay que tener en cuenta los aspectos vitales y el estrés.

Hay personas que en situaciones de bonanza no se deprimirían, y en situaciones como la que estamos pasando ahora presentan cuadros depresivos y de ansiedad». «Uno de los grandes éxitos de los últimos años ha sido ser capaces de reducir las muertes en accidente de tráfico por los radares y las multas», dijo Víctor Pérez Sola, quien añadió que «necesitamos radares para detectar casos de suicidios. Hay que hablar del suicidio, ya que nadie habla de él. La única prevención es que cuando alguien diga que está pensando en morirse no debemos que dejarlo estar, si no que hay que hablar del tema y que haya una conciencia social».

Fuente:diarioinformacion.com

martes, 27 de mayo de 2014

La depresión o la ansiedad protagonizan dos de cada tres consultas de los psiquiatras privados

La mayor carga asistencial de los psiquiatras privados la protagonizan pacientes con una patología depresiva o con trastornos de ansiedad, que representan casi dos tercios de sus consultas, según ha reconocido la doctora Blanca Morera, presidenta del comité organizador del Congreso Nacional de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP) que se celebra en San Sebastián.

En la actualidad, se cifra en más de 10 millones las personas que sufren un trastorno mental como depresión, ansiedad, esquizofrenia o trastorno bipolar en España, y son la causa del 30 por ciento de los casos discapacidad, por delante de enfermedades como las cardiovasculares o las oncológicas.

El problema es que su incidencia se ha multiplicado en los últimos cuarenta años, ha aseverado el vicepresidente de ASEPP, José Antonio López-Rodríguez, que lo achaca al estilo de vida actual. "Esto no significa que seamos más débiles que generaciones anteriores sino que vivimos más deprisa, dormimos pocas horas, por lo que estamos más cansados, y sufrimos más estrés", ha aseverado.

Y al igual que en otras patologías, en los trastornos mentales también existen diferencias epidemiológicas evidentes en función del género y la edad. Así, cuatro de cada cinco pacientes diagnosticados de trastorno por consumo de sustancias son hombres, mientras que los trastornos depresivos son más frecuentes en mujeres en la franja de edad comprendida entre la pubertad y la menopausia.

Asimismo, ha añadido el presidente de esta entidad, Salvador Ros, los trastornos por angustia y las conductas fóbicas son dos veces más frecuentes en la mujer. Y en el caso del suicidio, las tentativas son más habitualess en mujeres pero se consuma con más frecuencia en el hombre, y de forma más relevante en los mayores de 65 años.

Igualmente, las mujeres jóvenes conforman el grupo poblacional en el que se presentan de forma más frecuente los trastornos de la conducta alimentaria, la anorexia nerviosa, el trastorno bulímico o el trastorno por atracón.

LA CRISIS AGRAVA ESTAS PATOLOGÍAS

Este panorama nada positivo, han explicado estos expertos, se está agravando debido a la actual coyuntura económica, que "está repercutiendo en el incremento del número de consultas de pacientes con síntomas directamente relacionados con la crisis, "si bien se trata solo de una percepción recogida en las consultas de los expertos, pues no hay aún estudio que lo demuestre", ha apuntado López Rodríguez.

"Se trata de una situación relativamente lógica, de forma que el pesimismo general, crisis de valores, crisis económica, corrupción política, sensación de desamparo institucional, etcétera, es normal que sirva de factor desencadenante de una mayor número de casos de trastornos psiquiátricos, como la ansiedad", asegura el vicepresidente de ASEPP.

En este sentido, mientras que los trastornos afectivos, la depresión y la ansiedad probablemente incrementen su frecuencia, el consumo de sustancias se mantendrá aunque puedan modificarse las sustancias que provoquen adicción.

UNO DE CADA TRES PACIENTES ACUDE A LA PSIQUIATRÍA PRIVADA

Para atender todos estos problemas, los representantes de ASEPP han destacado como la asistencia privada en Psiquiatría es de buena calidad y complementa la cobertura sanitaria universal gratuita. No en vano, hasta el 30-40 por ciento de las personas con algún trastorno mental acude a la psiquiatría privada.

Las razones más importantes para ello, según un estudio elaborado por esta asociación, son el mayor tiempo dedicado a la consulta, la posibilidad de recibir una atención más continuada en el tiempo, el contar con un horario más flexible y la rapidez.

"A nivel ambulatorio, se constituye en red complementaria a la pública, muy saturada por la patología mental grave, junto con los recortes y limitaciones a un necesario aumento de recursos", ha defendido Morera.

Fuente:eleconomista.es

martes, 20 de mayo de 2014

Enganchados a las redes

En los últimos años con la aparición de las redes sociales y los nuevos dispositivos móviles, así como la popularización de Internet- que este sábado celebra su Día Mundial-, la forma de comunicarse ha cambiado, creando nuevas necesidades que, en muchos casos, rozan ya la adicción.

Cada vez más aparecen personas sufre FOMO, tiene whatsappitis, se ve afectado por Nomofobia, phubbing o vibranxiety, o son están enganchados a las redes sociales. Según psicóloga Amaya Terrón, la nuevas aplicaciones y tecnologías que se usan a través de la red hacen que, siempre que no se les dé un buen uso, aparezcan estas nuevas enfermedades que todo apunta ya son fenómenos de este siglo.

Si para los adultos estar enganchado a Internet es peligroso, esto adquiere mayor relevancia cuando hablamos de menores. "Una sobreestimulación del menor a Internet puede suponer una sobrecarga al sistema nervioso central que se puede manifestar en forma de intranquilidad, nerviosismo e irritabilidad, un uso excesivo puede acarrear consecuencias en su esfera social", advierte.

A la larga, esta situación puede terminar provocando en el niño un aislamiento con sus coetáneos, así como un retraso en el desarrollo de sus habilidades sociales, "además se pueden crear malos hábitos a la hora de dormir", alerta. Para evitarlo, recomienda a los padres estar atentos, controlar a lo que juegan nuestros pequeños, así como jugar con ellos y controlar el contenido y calidad del uso de Internet.

LAS NUEVAS ADICCIONES 

En los últimos meses los médicos han empezado a dar la voz de alarma, advirtiendo de la aparición de nuevas adicciones u obsesiones que no siempre afecta a personas con rasgos introvertidos. Asimismo, los diferentes 'enganches' con las nuevas tecnologías no siempre afectan exclusivamente al ámbito psicológico, las hay que también pueden provocar daños físicos.

Además, con el uso indebido de las apps se corre el riesgo de aislarse socialmente, "no es extraño caminar por la calle y darnos cuenta de cómo las personas se olvidan de lo que ocurre a su alrededor mientras están concentrados en sus teléfonos móviles. Choques con personas, atropellos, faltas de atención y tropiezos son algunas de las consecuencias más comunes", apunta Terrón.

1. FOMO o la obsesión por perderse algo

Una de los nuevos trastornos del que últimamente más están alertando los psicólogos es el FOMO (Fear of Missing Out) o la obsesión por perderse algo de lo que está sucediendo en la red. La personas que lo sufren siente miedo o temor a estar desconectado de su vida virtual, lo que le lleva a tener ansiedad y la idea recurrente de estar perdiéndose algo.

Entre los síntomas de alarma: sentirse desplazado o con ansiedad en caso de olvidarse el smartphone en casa; comprobar Facebook cada cierto tiempo; no pasar más de cinco minutos desde que se encuentra un aviso de actividad y se revisa; no poder salir de vacaciones sin asegurarse de que va a haber wifi en el lugar de destino; o pensar que no recibir "me gustas" es un síntoma de que algo no va bien con las amistades.

Asimismo, debe preocupar tener una vida social virtual más rica que en persona; pasar más horas navegando por redes sociales, buscando reforzadores y viendo los eventos externos que hablando con familiares y amigos; o mirar las alertas nada más levantarse y lo último antes de acostarse.

Para evitar esta adicción, la psicóloga , recomienda "desconectar Internet durante la noche, durante las comidas, desayunos, cenas y más si estamos acompañados, debemos intentar pasar más tiempo conectados realmente que virtualmente".

2. La 'whatsappitis' o ser adictos al Whatsapp

Otra de las nuevas adicciones tiene que ver con el Whatsapp, los médicos ya alertan de casos de personas con dolor en las falanges y muñecas (tendinitis) por un uso abusivo de esta app; dolencia que ya se ha bautizado con el nombre de 'whatsapitis'. Para evitarlo, los médicos aconsejan un uso responsable, una escritura más relajada y corregir la postura mientras escribimos.

"Sufrir ansiedad por olvidar el móvil en casa y no estar 'conectado', pasar varias horas conectado a whatsapp, evitar el contacto personal, referir siempre a whatsapp sea cual sea el contenido de la conversación y escuchar las alertas de whatsapp sin que se haya recibido ningún mensaje son claros signos de lo que recientemente se acuña con el término whatsapitis", explica la psicóloga.

3. Nomofobia o ansiedad por la ausencia de movil 

 En este caso, el trastorno se refiere al cuadro clínico que se produce cuando una persona siente ansiedad o angustia ante la ausencia de teléfono móvil, es decir, al olvido, pérdida o sustracción de este. De la misma forma se produce nomofobia cuando nos sentimos excluidos del grupo en el caso de no estar conectados mediante nuestros dispositivos.

4. Phubbing o utilización enfermiza del smartphone

Cada vez es más común ver a personas sentadas en la misma mesa a comer y sólo hacer caso al móvil, aquí se podría decir que sufren Phubbing. Esta adicción se refiere a aquellas situaciones sociales donde el protagonista no son ni las reuniones ni la compañía humana, sino la utilización cuasi enfermiza de comunicarse mediante smartphones.

"Todos hemos sido conscientes de reuniones sociales donde cada miembro estaba atento a su móvil y no a los participantes de la cena o comida. En cierto modo podemos interpretar esta práctica como una falta de consideración con la persona o personas que tenemos en frente", destaca.

5. Vibranxiaety o vibración fantasma 

"¿Alguna vez has ido corriendo a ver tu smartphone cuando has oído una alerta y resulta que no había nada? ¿Alguna vez has creído que el móvil vibraba, comprobando después que no lo hacía?", pregunta la experta para referirse a la obsesión o dependencia por el sonido o vibración del móvil. Estos son los efectos colaterales de una obsesión que nos conectan inmediatamente con la sensación de llamada.

6. Enganchados a las redes sociales 

El uso de las redes sociales también puede traer consigo consecuencias nefastas si no se les da el uso adecuado, incluso pueden crear adicciones importantes. "Las redes sociales son una gran adición ya para muchas personas", asegura Terrón, quien destaca que el principal problema es el aislamiento social.

"Cuando utilizamos redes sociales de manera saludable no tendrían por qué crear aislamiento social si no lo hay previamente, de hecho, bien utilizadas fomentan el acercamiento a tus amigos e incluso creación de nuevos. Cuando el uso de las redes suple la faceta y el contacto social se pone de manifiesto un problema previo. En estos casos las redes sociales funcionan a modo sustitutivo, dejando en evidencia el problema subyacente", añade.

"Las personas que constantemente comentan estados ajenos o propios, ponen frases o citas suelen tener una alta motivación por aparecer, por ser atendidas por tener un impacto en los demás, buscan la atención principalmente. Suele ser uno de los síntomas de estar enganchado/a a las redes sociales", explica.

Cinco reglas para un buen uso 

¿Cómo podemos saber si estamos enganchados? Según la psicóloga, "en el momento que sentimos ansiedad o cierto grado de nerviosismo cuando no tenemos o prevemos que no vamos a tener acceso a ellas podemos decir que estamos enganchados". Para evitarlo, da cinco de las premisas fundamentales para utilizar correctamente las redes sociales y hacer un uso responsable y positivo de las mismas:

- Mantener el contacto con amigos y recuperar a viejos amigos.
- No utilizar los medios como fuente de venganza y de provocación de daños.
- No difundir habladurías malintencionadas ni imágenes de otras personas sin consentimiento.
- No apoyar sentencias ni jactarse de venganzas por estos medios. No basar tus opiniones y juicios a través de ellas.
- Respeto y diversión serían el resumen de las cinco.

Fuente:infosalus.com

lunes, 5 de mayo de 2014

El 40% de las personas con trastorno de la conducta alimentaria son adictas al deporte

Según ha informado el presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), Néstor Szerman, el 40% de las personas con trastorno de la conducta alimentaria son adictos al deporte. Szerman también ha recordado que las adicciones y las patologías mentales están relacionadas en el 70% de los casos.

En los últimos años se ha incrementado notablemente la asistencia a gimnasios y la realización de deporte de manera rutinaria, algo que, según ha señalado el secretario de la sociedad, Ignacio Basurte, es recomendable. No obstante, en algunos casos detrás de la práctica habitual del deporte se "encubren" otros trastornos, como por ejemplo alimenticios, donde el ejercicio se convierte en medida compensatoria para la pérdida de peso y, en ocasiones, deriva en un patrón de conducta anómalo que esconde psicopatología, como ocurre con la vigorexia. "Aunque la mayoría de la población expuesta no desarrolla adicción, si la persona es vulnerable y está diagnosticada de otros trastornos o adicciones la probabilidad aumenta", ha apuntado Szerman. Es el caso de las personas con disforia, rasgos de personalidad obsesivo o con trastornos de alcohol, opioides y tabaco.

El deporte como droga 

Muchos autores han asegurado que el deporte produce a nivel cerebral las mismas reacciones que provocan las drogas en el cerebro de los consumidores. En este sentido, el presidente de la SEPD ha reconocido que en personas vulnerables se podría afirmar que se establecen reacciones semejantes. "Hay personas que tienen sistemas y circuitos cerebrales disfuncionales que dan lugar a diferentes síntomas psíquicos como malestar o problemas de relación interpersonal y que mejoran cuando realizan un ejercicio físico intenso", ha apostillado. Sin embargo, también existen terapias para pacientes con patología dual que incluyen la práctica deportiva como parte del tratamiento. "Los modelos neurobiológicos en animales podrían explicar en muchos casos por qué en determinados pacientes con patología dual pueden compensarse o incluso mejorar con la realización de ejercicio físico. A día de hoy sabemos que el deporte es competitivo con el autoconsumo de drogas (que destruye neuronas) y que aumenta la neurogénesis (creación de neuronas)", ha zanjado Basurte.

Fuente:runandwalk.net