jueves, 20 de noviembre de 2014

Ludopatía y apuestas online: Crecen los jóvenes enganchados

El número de ludópatas en nuestro país ya supera el millón y medio, según cifras de FEJAR, y este fenómeno cada vez es más frecuente entre los jóvenes gracias a la facilidad de acceder a juegos y apuestas online. De hecho, el juego online se ha convertido en la segunda causa de ludopatía más frecuente en España, por detrás de las máquinas 'tragaperras'.


La ludopatía es un grave problema en nuestra sociedad que, lejos de resolverse, sigue creciendo año tras año, principalmente gracias a internet. Pero no solo ha cambiado la manera de 'engancharse' al juego, sino que la edad de los ludópatas también ha descendido.

Según cifras de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados, actualmente hay un millón y medio de ludópatas en nuestro país. En los últimos años el problema se está haciendo creciente, especialmente desde que el juego online se legalizara en España a finales del año 2011.

En apenas tres años, el juego online se ha convertido en la segunda causa de ludopatía más frecuente en nuestro país, por detrás de las máquinas tragaperras, según FEJAR. Además, los más afectados han pasado a ser los jóvenes.

LOS LUDÓPATAS SON CADA VEZ MÁS JÓVENES

Estefanía Gómez, terapeuta especialista en adicciones en Aytera (Apoyo Terapéutico Aragón) señala que cada vez es necesario atender a más jóvenes enganchados al juego o las apuestas online, lo cual es "terrible".

Las casas de apuestas deportivas también han supuesto una gran atracción para los más jóvenes. "Tenemos a críos de 18 o 19 años que ya tiene problemas de juego", señala Estefanía Gómez. Además, la terapeuta denuncia que en muchos de estos centros dejan entrar a los clientes incluso teniendo las autoprohibiciones (uno de los primeros pasos en el tratamiento de la ludopatía). "Les dejan pasar solo por el mero hecho de que en la puerta les conocen porque llevan un tiempo jugando allí, y ya no les piden ni el carnet".

El auge de los juegos online y de las apuestas ha hecho que los problemas de ludopatía comiencen cada vez a edades más tempranas. Pero, ¿quiénes son los jóvenes más propensos a caer en este tipo de adicción? "Suelen ser chicos con fracaso escolar, que por ejemplo se meten en las casa de apuestas en lugar de ir al colegio. También se da en jóvenes con problemas familiares o con dificultades para relacionarse con los demás", asegura Estefanía Gómez.

La terapeuta de Aytera explica que parte de la raíz de los problemas con el juego vienen porque actualmente "damos a los niños móviles desde pequeñitos, y les enseñamos a aislarse de la sociedad y a no aprender a hacer cosas creativas". Asegura que cada vez se encuentran más adolescentes a los que "empiezan a estar solos y les cuesta relacionarse con los demás y ser participativos", por lo que es más fácil que desarrollen problemas como la ludopatía.

EL PELIGRO DE LOS JUEGOS Y LAS APUESTAS ONLINE

Aunque este tipo de adicción cada vez sea más frecuente entre los jóvenes, el 'boom' de las páginas de juego y apuestas por internet está bastante extendido. Además, Estefanía Gómez señala que "el fenómeno de las páginas online anunciadas por rostros conocidos como Belén Esteban o Rafa Nadal hacen mucho daño".

Otro de los problemas de las apuestas y los juegos online como el bingo es que puedes caer "porque es muy fácil y además no tienes que salir de casa. El factor de que solo con una tarjeta de crédito, propia o de la familia, puedas jugar y apostar está haciendo mucho daño en estos momentos".

Otro fenómeno al que apunta la terapeuta Estefanía Gómez es que "hasta de juegos que parecen inofensivos como el Candy Crush también se pueden hacer apuestas y están empezando a ser problemáticos".

LAS CAUSAS Y LOS SÍNTOMAS DE LA LUDOPATÍA

La ludopatía tiene muchos puntos en común con cualquier otro tipo de adicción. Como señala la terapeuta de Aytera, "en el fondo siempre hay una baja autoestima, problemas de soledad y un no saber afrontar bien los problemas". Pero, los síntomas de la ludopatía no hacen tanto ruido y "puede disimularse más fácilmente que otros otras adicciones como la drogodependencia". Sin embargo, aunque los síntomas de la ludopatía no sean físicos la situación termina por explotar y casi siempre son los familiares o la pareja de la persona afectada los primeros en detectar que hay un problema.

"Suelen ser personas que empiezan jugando muy poco dinero pero acaban gastando grandes cantidades. Entonces la familia suele descubrir que tienen un descubierto en el banco, o les llega una carta de un crédito que no sabían que habían pedido", asegura Estefanía Gómez.

Las personas que se convierten en ludópatas suele ser "gente con fracasos personales y emocionales, y con baja autoestima", pero también "gente aburrida o carente de actividades sociales". En cualquier caso, cuando comienzan a tener problemas con el juego sus relaciones con los demás siempre se ven afectadas: "están más agobiados, nerviosos e irascibles", además, "entran en una rueda de mentiras que les hace sentirse cada vez peor y volverse más agresivos", aclara la terapeuta.

Hoy se celebra el Día Mundial Sin Juegos de Azar ya que, la ludopatía, al igual que otras adicciones se puede tratar y superar. Estefanía Gómez asegura que en el tratamiento son muy importantes "las reuniones con la familia y con el entorno del ludópata, para ver de dónde vienen sus problemas, ya que la ludopatía solo es la punta del iceberg". Además al ludópata se le marcan unas pautas, entra las que destaca la "autoprohibición para entrar en casinos, bingos, casas de apuestas o juegos por internet". Las terapias tanto individuales como grupales también son fundamentales, ya que, "el problema no se cura solo, igual que con cualquier otra adicción", explica Estefanía Gómez.

Fuente:que.es

Fobia social: el miedo a la gente se cura con fármacos o terapia

El afectado sufre miedo y desarrolla ansiedad ante los desconocidos, frente al sexo opuesto, a hablar en público, a expresar el malestar y a hacer el ridículo.



Fobia social. Se define como el temor a relacionarse con los demás, incluyendo el miedo a ser evaluado por los otros, en cualquier situación social. Las hipótesis actuales apuntan a un mayor riesgo en los niños pequeños con conductas inhibitorias y a su desarrollo durante los años de la adolescencia, en los que las relaciones sociales cobran especial importancia.

Los criterios o síntomas que establece para su diagnóstico el manual de referencia de los trastornos psiquiátricos (DSM-V) son el temor a la interaccion social, sufrir ansiedad grave, evitar las situaciones sociales, sufrir deterioro en algún área importante o varias de la vida y que estos temores no se atribuyan a otro trastorno o enfermedad médica.

Según explica Vicente Caballo, investigador y catedrático de Psicología en la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, los datos apuntan que el trastorno podría estar presente en hasta un 6% o 7% de la población. El diagnóstico de los casos es más reducido ya que, entre otros aspectos, estas personas temen el hecho mismo de acudir a consulta con un médico o psicólogo desconocido.

"Muchos de ellos acuden a consulta tras muchos años, incluso tras 12 o 14 años sufriendo el problema, cuando toda su vida está organizada alrededor de la fobia. Acuden entonces forzados por algún familiar o cuando ya no aguantan más", señala Caballo que hace especial énfasis en que el tratamiento de la patología es más fácil y eficaz de lo que en principio pudieran creer quienes la padecen.

CINCO DIMENSIONES

Se considera que en la estructura básica de la fobia social existen cinco dimensiones en las que la persona sufre miedo y desarrolla ansiedad: ante los desconocidos, frente al sexo opuesto, a hablar en público, a expresar el malestar (falta de asertividad) y a hacer el ridículo o a quedar en evidencia.

Los investigadores del equipo de Caballo llevan más de 10 años estudiando la fobia social junto a colegas de Portugal y de 18 países latinoamericanos a través de más de 150 equipos de investigación que han estudiado a más de 50.000 personas de la población general y a 700 pacientes diagnosticados de fobia social.

En cuanto a aquellas personas bajo un mayor riesgo, los estudios señalan que el trastorno puede comenzar en los primeros años de vida en aquellos niños con un temperamento de inhibición conductual que muestran comportamientos como asustarse con facilidad ante situaciones nuevas o incluso juguetes, los que lloran en mayor medida sin justificación aparente o que presentan más miedo ante los extraños

"Son niños más propensos a sufrir fobia social en la adolescencia y vida adulta y si, además, en estos primeros años de vida sus padres les sobreprotegen esto les dificulta superar estos miedos", señala Caballo.

Si a esto se une que estos niños más vulnerables puedan pasar por algún tipo de trauma social como burlas de los compañeros de clase o incluso acoso escolar, las posibilidades de tener fobia social en la vida adulta aumentan.

La adolescencia es la época de la vida más importante para el establecimiento de las relaciones sociales ya que la esfera social toma más importancia, comienzan las relaciones con el sexo opuesto y los amigos, el grupo, toma más fuerza.

El 30% de los menores comienza con la fobia antes de los 10 años y el resto en la adolescencia. "Es muy raro que sin antecedentes un adulto desarrolle fobia social a no ser que haya pasado por algún trauma social muy grave", aclara Caballo.

TERAPIA COGNITIVA-CONDUCTUAL

El tratamiento puede venir de la mano de los ansiolíticos recetados desde la psiquiatría o bien el uso de la terapia psicológica cognitivo-conductual que es la que está dando mejores resultados.

"Ambos métodos tienen ventajas, ya que los fármacos suponen una opción fácil y rápida aunque ligada a posibles efectos secundarios y a su uso crónico. La terapia cognitivo conductual supone un trabajo que hay que seguir en casa después de trabajar en la consulta aunque tiene resultados duraderos y supone no depender de los fármacos", señala Caballo.

En las sesiones de terapia cognitivo-conductual se trabaja la relajación para controlar la ansiedad, se realiza un entrenamiento en habilidades sociales para dotar de herramientas a la persona a la hora de relacionarse con los otros y se ensayan situaciones difíciles de interacción social en un ambiente seguro para el paciente que luego tendrá que poner en práctica en su día a día.

Según explica Caballo, la terapia se muestra eficaz, el pronóstico es muy favorable y en varios meses se consiguen buenos resultados y tras varias sesiones los jóvenes suelen engancharse al encontrarse mejor. Lo mismo sucede con los adultos, "lo importante es pedir ayuda e intentarlo", apunta el investigador.

Fuente:valenciaplaza.com

Lavarse las manos... ¿higiene o trastorno obsesivo compulsivo?

-Esta enfermedad mental afecta a casi el 3% de la población.

-Conoce cómo puedes identificar un trastorno obsesivo compulsivo.


El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una enfermedad mental que afecta a casi un 3% de la población mundial y es considerada uno de los 5 trastornos más incapacitantes para una persona. Provoca que, situaciones habituales como comer en la calle o emplear bandejas de plástico reutilizadas, se conviertan en fuente de estrés y sufrimiento relacionado, por ejemplo, con la higiene. Los trastornos obsesivos compulsivos en la calle suelen identificarse como manías.

Los trastornos obsesivos compulsivos en la calle suelen identificarse como manías. Hoy se celebra el día mundial del lavado de manos, y precisamente esa costumbre, si se lleva al extremo, puede convertirse en un trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

¿Cómo puedo identificarlo en mi o en otros?

Dedicas más de 1 hora al día a lavarte las manos.

Tienes heridas en las manos. Si te lavas muchas veces, provocas una alteración del pH de la piel y facilitas la aparición de heridas.

Reconoces que tus pensamientos sobre la higiene son excesivos e irracionales.

Afecta a tu rutina diaria, tu vida social y laboral.

El motivo por el que te lavas las manos no responde a una necesidad objetiva, sino a reducir tu malestar.

Las "manías" que comportan un TOC pueden producirse en otras actividades diarias como comprobar(pestillos, puertas, ventanas o electrodomésticos, acumular objetos, excesivo gusto por la simetría, necesidad de mantener todo en un orden estricto o con una limpieza extrema y otras posibilidades.

Esta patología afecta a casi un 3% de la población mundial y es considerada uno de los 5 trastornos más incapacitantes para una persona. Provoca que, situaciones habituales como comer en la calle o emplear bandejas de plástico reutilizadas, se conviertan en fuente de estrés y sufrimiento relacionado, por ejemplo, con la higiene.

La agencia americana de salud tiene claro donde está el límite: antes y después de preparar comidas, tratar con enfermos, sacar la basura, limpiar a un niño pequeño y tocar a una mascota. A partir de ahí -señalan- es necesario aplicar el sentido común.

Fuente:cuatro.com

Más de la mitad de los pacientes con esquizofrenia no reciben la atención que necesitan

-La esquizofrenia afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo.

-En los países en desarrollo vive el 90% de estos pacientes no tratados.

-Afecta a 12 millones de hombres y a 9 millones de mujeres.


La esquizofrenia se caracteriza por distorsiones en el pensamiento, la percepción, las emociones, el lenguaje y la conducta. Todo ello hace que mucho afectados escuchen voces y sufran delirios. Este trastorno mental grave afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo, pero más de la mitad no están recibiendo la atención ni el tratamiento que necesitan.

Lo denuncia la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recuerda que se trata de una enfermedad "tratable" mediante medicamentos y apoyo psicosocial que, sin embargo, no reciben la mayoría de estos afectados. En especial en los países en desarrollo, donde viven el 90% de estos pacientes no tratados.

Más común entre los hombres (12 millones de casos, frente a los 9 millones en mujeres), la esquizofrenia se asocia con una "considerable discapacidad y pueda afectar al rendimiento educativo y ocupacional". Una situación, según insiste la OMS, que hace que "el estigma, la discriminación y la violación de los derechos humanos sea común en estas personas".

 La desatención de estos pacientes está provocada por la falta de acceso a servicios de salud mental, al tiempo que estas personas también tienen menos probabilidades de recibir atención que la población general. Además, la OMS defiende la necesidad de ampliar y acelerar los esfuerzos para transferir la atención de las instituciones de salud mental a la Atención Primaria, y reconoce que el apoyo y compromiso de familiares y amigos también es "muy importante" para estos pacientes.

De hecho, muchos de los programas piloto que han puesto en marcha varios países en desarrollo (como Etiopía, Guinea-Bissau, India, Irán, Pakistán, Tanzania) han apostado por prestar atención a personas con enfermedades mentales graves a través de la Atención Primaria, mediante la formación de personal, el acceso a medicamentos esenciales, el apoyo a familias y cuidadores, entre otros aspectos.

La OMS recuerda que los afectados por la esquizofrenia suelen tener entre 2 y 2,5 más probabilidades de morir de forma prematura que la población general, al tiempo que también son más propensos a sufrir más enfermedades cardiovasculares, metabólicas o infecciosas.

Por ejemplo, la prevalencia de la diabetes en personas con esquizofrenia es 2-3 veces mayor que la población general, debido al estilo de vida y que el tratamiento antipsicótico que tienen muchos pacientes puede provocar un aumento de peso.

Un trastorno de origen no aclarado

Pero no hay una sola esquizofrenia. Del mismo modo que no existe el autismo sino el espectro autista, hay hasta ocho esquizofrenias genéticamente distintas, cada una con su propio conjunto de síntomas.

Sobre las causas de la aparición de la esquizofrenia, la OMS reconoce que por el momento las investigaciones realizadas no apuntan a un único factor, sino a una interacción entre alteraciones genéticas y una amplia gama de factores ambientales.

Entre estos factores ambientales estarían la exposición temprana a ciertas infecciones, la desnutrición durante el embarazo y la infancia o problemas durante el parto. Asimismo, también pueden afectar factores psicosociales como la inmigración, traumas psicológicos y el estrés.

Fuente:20minutos.es

Esclavos del músculo

-Obsesionados con el cuerpo perfecto, llevan su cuerpo al límite con tal de conseguirlo

-El consumo de anabolizantes para supermuscularse conlleva graves problemas de salud

Mide 1,84, pesa 80 kilos y sólo tiene 18 años. Jorge Ruiz lleva apuntado al gimnasio desde los 16 y dedica a la actividad deportiva (practica, además, kickboxing) más de dos horas al día. «Si tú te ves grande y fuerte, estás contento contigo mismo y, además, impones respeto», asegura Jorge. Diego también se toma muy en serio su imagen y, por la dieta, se levanta cada mañana a las 6 para comerse un kilo de pollo a la plancha.

La idea de basar la autoestima en la musculatura se asocia a una patología conocida como vigorexia. Aún no está reconocida de forma oficial, por lo que no se diagnostica ni existen programas de ayuda. Los que la padecen tienen una serie de síntomas comunes, aunque no es necesario que los reúnan todos.

«Los vigoréxicos son mayoritariamente varones jóvenes, entre los 13 y 25 años aproximadamente, que se caracterizan por una búsqueda obsesiva del cuerpo musculado», asegura María Isabel Casado, psicóloga clínica de la Universidad Complutense de Madrid. Para ella, los síntomas más representativos son «una obsesión por el físico que les lleva a estar siempre hablando y pensando sobre el tema, la enorme cantidad de horas dedicadas al gimnasio y una alimentación obsesiva que les ayude a conseguir siempre un mejor cuerpo».

Esta patología comparte síntomas con otras, como la anorexia o la bulimia, como por ejemplo la imagen distorsionada de sí mismos. En el caso de los vigoréxicos, se ven siempre débiles, lo que les lleva a convertirse en adictos al ejercicio físico para suplir esa carencia. «Les ocurre algo parecido a lo que les pasa a las personas con anorexia, que siempre se ven gordas. En este caso, por muy musculados que estén nunca se dan por satisfechos y quieren más y más», diagnostica Casado.

«Al principio no le daba tanta importancia al físico como ahora, pero a veces me miro al espejo y pienso que soy un flaco», cuenta Jorge. Precisamente, esa idea de complejo desde la infancia proviene del prototipo de hombre musculoso que reciben los niños desde muy pequeños. El madelman y el superhéroe han sufrido una transformación a lo largo de los años que les ha ido supermusculando, marcando así el canon de belleza masculino en las sociedades modernas.

«Yo desde pequeño siempre quise tener un cuerpo musculoso como el de los superhéroes. Era un niño gordo y cuando por fin me dejaron meterme al gimnasio lo cogí con ganas», cuenta Ángel López, que aspira a convertirse en militar en el futuro. Si no lo consigue, se dedicará a la preparación deportiva y a la suplementación, áreas en las que tiene varios títulos, además de a la competición en certámenes de musculación. Eso sí, tiene claro que logrará su modelo de cuerpo ideal de forma natural, sin utilizar químicos.

Pero hay quien no lo tiene tan claro. Cristian (nombre ficticio porque el protagonista no quiere identificarse) tiene 21 años, mide 1,76 y antes de meterse al gimnasio pesaba 57 kilos. Tras cinco años, su peso actual es de 102. Esta transformación es imposible sin que medie la química. «He tomado anabolizantes de todo tipo, inyectables y orales, y la verdad que son una gran ayuda. El cuerpo al que yo aspiro no se puede conseguir de manera natural», cuenta Cristian, que además ha ganado varios concursos de culturismo pese a su corta edad.

Los esteroides anabolizantes son sustancias que reducen la grasa corporal y aumentan la masa muscular. Pero, a cambio, entrañan graves peligros para la salud de quien los consume. En España sólo es legal adquirirlos con receta médica y en casos muy excepcionales. Suelen recetarse cuando una persona ha salido de una operación tras la que no se ha movido durante mucho tiempo y tiene que ganar masa muscular rápidamente.

Aun así, lo cierto es que son muy fáciles de conseguir para quienes deseen adquirirlos. Tanto por internet (este diario lo intentó y no tardó ni cinco minutos), como en los propios gimnasios donde es común el tráfico de estas sustancias.

Ángel López, por ejemplo, cuenta cómo desde muy temprano algunos compañeros de su gimnasio le ofrecieron tomar anabolizantes a cambio de unirse a un grupo de competición de culturismo. «Vieron futuro en mí, pero yo de momento sólo quiero alcanzar los límites de mi cuerpo de forma natural», asegura el joven preparador físico.

Jorge, sin embargo, sí que se plantea el uso de sustancias anabolizantes en el futuro:«Me lo he planteado porque el físico que yo quiero no se puede conseguir naturalmente. La verdad es que no creo que sean tan malos para mí».

La química, un riesgo

Sin embargo, el presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte (Femede), Pedro Manonelles, no está de acuerdo:«El consumo de este tipo de sustancias, especialmente en jóvenes, tiene efectos muy adversos: cáncer de varios tipos, sufrimiento del hígado, mortalidad cardiovascular, alteración del metabolismo, fallos multiorgánicos... además de que tienen efectos adictivos como las drogas de abuso y alteran la fertilidad y la libido».

Desde el departamento de urgencias del hospital madrileño de La Paz, advierten que durante el último año han recibido el doble de casos de jóvenes con fallos hepáticos por consumo de anabolizantes con otras sustancias añadidas.

«Es increíble que nos vengan jóvenes de entre 18 y 24 años con este tipo de patologías que pueden conducirles a necesitar un trasplante de hígado e incluso a la muerte», asegura Alberto Borobia, médico de la unidad toxicológica del hospital. Es más, la hipertrofia que producen no sólo se refleja en un bíceps o un pecho más grande, sino también en la expansión del corazón, que puede llevar a fallos cardiacos.

Quienes padecen vigorexia tienen dependencia de asistir al gimnasio y practicar deporte en general. «Me gusta entrenar y si no voy, me encuentro más deprimido. El dolor de entrenar me hace sentir bien», asegura Ángel.

En una línea parecida va Marina García, de 17 años recién cumplidos, que cuenta cómo es para ella no ir al gimnasio: «El día que falto me miro al espejo y me cabreo. Me noto las piernas flácidas y horribles y por eso procuro evitar mirarme en ellos porque sé que no me va a gustar». Marina dice no saber cuánto tiempo pasa al día en el gimnasio -una hora y media mínimo-, y si por ella fuera, «iría todos los días de la semana, pero siempre pasa algo y tengo que perderme uno o dos».

A pesar de que no se plantean abandonar su estilo de vida, las personas que padecen vigorexia reconocen que esto puede convertirse en un problema para ellas en el futuro. «Me he planteado que cuando llegue a mi límite natural, esto pueda llevarme a hacer una tontería y al final se convierta en un problema de verdad. Ahora mismo no, pero quizá me cambie la mentalidad y quiera ser un gorila», confiesa Ángel. De forma parecida piensa Jorge, quien se muestra preocupado: «Mi mentalidad cada vez es de querer más y más y la verdad es que no sé a dónde me va a llevar».

Traficantes de una obsesión

Los esteroides anabolizantes están prohibidos sin prescripción médica justificada. ¿Cómo acceden a ellos entonces estos jóvenes? En la mayoría de los gimnasios, el tráfico de este tipo de sustancias es común. Jorge Ruiz, por ejemplo, cuenta que para él será muy fácil hacerse con ellas cuando quiera empezar a supermuscularse porque «en el barrio o en el gimnasio siempre encuentras a alguien que o consume o te las vende». Este tráfico en los centros deportivos rara vez está regulado por sus responsables. «En los gimnasios, los propios entrenadores recomiendan la toma de estas sustancias para conseguir el cuerpo ideal», apunta María Isabel Casado, psicóloga clínica. Pero no es la única forma. En internet existen infinidad de páginas que ofrecen estos tratamientos. Esto es más peligroso aún si cabe, ya que el consumidor no sabe a ciencia cierta de dónde viene lo que está metiéndose en el cuerpo. Ángel López asegura que, si en algún momento se plantea ciclarse con anabolizantes, lo hará con productos de calidad, que uno sepa «lo que se está metiendo». La otra forma para poder adquirir esteroides anabolizantes es mediante receta médica y para esto existen profesionales que se lucran concediéndolas de manera ilegal. Los farmacéuticos lo único que pueden hacer cuando se van a cobrar estas recetas es llamar al médico que las firma para confirmar su autenticidad. De hecho, en España, ya hay un médico detenido en una de las tres grandes operaciones, la Burn en Madrid y otras dos en Alicante y Valencia. En total, se han incautado cerca de 300.000 dosis de sustancias dopantes, recetas médicas e incluso armas de fuego. Las operaciones se llevaron a cabo en tiendas de internet, gimnasios y locales, y han sido detenidas más de 20 personas.

Ellas también quieren músculo

La obsesión por la musculación suele asociarse sólo a hombres pero, aunque suele ser así, las mujeres también están empezando a sufrir esta patología que se une a las tradicionales de bulimia y anorexia. No hablamos sólo de las mujeres dedicadas a la supermusculación, sino también de la búsqueda del cuerpo fitness. Marina García y Diana Méndez tienen 17 años recién cumplidos y desde que se apuntaron al gimnasio hace un año se han volcado en él. «Al principio lo consideraba como un hobby, pero cuando te acostumbras le coges vicio. Me considero un poco obsesiva con todo esto», cuenta Marina. No sólo en el tema de los ejercicios, sino también en la dieta. «Si no voy un día, ya me siento supermal y me veo fofa. Al día siguiente vamos y hacemos el doble para compensar», dice Diana. Marina, por su parte, cuenta que su madre está preocupada por ella:«Mi madre me dice a veces que estoy demasiado gorda, pero gorda de que tengo mucho músculo en las piernas. Yo le digo que me deje, que yo sé lo que me conviene». En el tema de la dieta, ya no vale el tradicional no como nada de anteriores patologías relacionadas con la alimentación, sino que ahora está de moda el controlar hasta lo último que se ingiere. «Nuestra dieta está adaptada a mujeres pero orientada a conseguir músculo. Peso las cantidades de casi todo lo que como en una báscula para poder cumplirla estrictamente», cuenta Diana que, además, asegura que le ha afectado a su vida social: «Cuando mis amigas me invitan a ir a comer por ahí o a tomar algo, les digo que no. Se pierden días de gimnasio por comer mal».

Fuente:elmundo.es

lunes, 1 de septiembre de 2014

La hipersexualidad femenina, mucho más extendida de lo que pensaba la psicología

¿En cuestión de actividad sexual qué es lo normal y qué lo patológico? ¿Cómo se establece la frontera a partir de la cual se sobrepasan dichos límites? En realidad, se trata de una cuestión personal, sobre la que no se puede generalizar, ni siquiera en lo referente a los efectos psicológicos que puede ocasionar. Sin embargo, lo que sí está claro para los psicólogos es que cuando el sexo nos maneja a nosotros, y no al revés, nos encontramos ante un problema.

La adicción al sexo es un tema tabú, mínimamente estudiado desde el ámbito de la sexología, pero con el que cada vez tienen que lidiar más los psicólogos en sus consultas. Un problema especialmente silenciado entre las mujeres, a pesar de que según un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine afecta a tres de cada cien mujeres. Hasta ahora, los estudios establecían la prevalencia de esta conducta en dos de cada cien. A pesar de ello, sólo el 0,8% de las mujeres admiten haber tratado su pulsión sexual, frente al 1,6% de los hombres, como remarca este otro estudio.

A la hora de analizar la hipersexualidad, como suelen denominar los psicólogos a este problema, el primer problema con el que se encuentran los investigadores es la propia definición del término.

Para el sexólogo de la Universidad de California Rory Reid, uno de los pioneros en este tipo de investigaciones, la hipersexualidad se define por la falta de control sobre uno mismo. Un impulso que nos lleva a mantener un elevado número de relaciones sexuales que, posteriormente, nos hacen sentir mal. “Las personas adictas tratan de corregir sus comportamientos sexuales pero no son capaces, por lo que se sienten frustrados y fuera de control”, añade el investigador.

Una patología en auge apenas estudiada

El problema de la adicción al sexo es complejo, y además de la falta de control existen otros elementos que le dan forma. El primero de ellos tiene que ver con el recurso al sexo como una forma de respuesta al estrés, la frustración o el vacío existencial. Una suerte de huida hacia adelante que no hace más que incrementar sus consecuencias negativas sobre la salud mental así como su persistencia. Un círculo vicioso del que cada vez es más difícil escapar. Sobre todo cuando interfiere en diferentes aspectos de la vida privada, hasta el punto de acabar sacrificando cuestiones vitales importantes.

Una problemática menos episódica de lo que comúnmente se podría pensar, a pesar de la falta de estudios en torno a esta cuestión. De hecho, llama la atención que a pesar de afectar al 3% de la población femenina no está incluida en el manual de referencia de los trastornos mentales DSM-5. Una ausencia que los autores de su quinta y más reciente edición, justificaron debido a la escasez de producción científica.

Las causas de esta adicción, que se ha incrementado durante los últimos años, especialmente entre las generaciones más jóvenes, siguen siendo meras hipótesis. Entre ellas, la que más defensores atrae es la planteada por un equipo de investigadores del Kinsey Intitute. Según estos, se trata de una reacción provocada por la ruptura del equilibrio entre la excitación y la inhibición sexual.

Una necesidad creciente de excitación sexual

Una hipótesis que corroboraría el último estudio sobre esta cuestión, publicado en el Journal of Sexual Medicine, llevado a cabo entre el estudiantado de medio centenar de universidades alemanas. Según los resultados de este último, la frecuencia con la que se masturban las mujeres hipersexuales es mucho mayor que la media, por lo que se visualiza una mayor necesidad de excitación, posiblemente provocada por la generalización de la new porn culture entre las nuevas generaciones.

La postura de los expertos en relación a la dependencia o adicción al sexo depende mucho de su especialidad. Mientras que la mayor parte de los psiquiatras consideran que está fuera de su ámbito, los sexólogos se declaran especialistas en su diagnóstico y tratamiento. La definición de la OMS describe que tanto los varones como las mujeres pueden quejarse ocasionalmente de un impulso sexual excesivo como un problema en sí mismo, generalmente durante el final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta. Cuando el impulso sexual excesivo es secundario a un trastorno del humor o cuando aparece en los estadios iniciales de la demencia, debe codificarse aquí.

Aunque la especialidad psiquiátrica no quiere oír hablar de adicción al sexo, la realidad es que cada vez más personas acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual y comienzan a surgir publicaciones científicas relacionadas con el tema, incluyendo una revista monotemática: Sexual Addiction & Compulsivity: The Journal of Treatment & Prevention.

Fuente:critica.com

Depresión y estrés, malos compañeros de las enfermedades cardiovasculares

- Distintos estudios asocian estos factores psicosociales con mayor mortalidad por insuficiencia cardiaca y mayor riesgo de hipertensión, infarto e ictus.

La depresión y el estrés combinan mal con las enfermedades cardiovasculares. Distintos estudios habían puesto cifras al incremento del riesgo de mortalidad de los pacientes que padecen estas dolencias. Dos nuevos trabajos, presentados hoy en el marco del congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), que se celebra en Barcelona hasta el 3 de septiembre, aportan nuevos datos sobre la relación entre estos factores psicosociales y las dolencias cardiovasculares. Investigadores alemanes concluyen que los pacientes que sufren insuficiencia cardiaca y además están depresivos tienen peor pronóstico y más probabilidad de morir a causa de la enfermedad cardiaca. Otro trabajo con mujeres rusas constata que el estrés multiplica el riesgo de hipertensión, infarto de miocardio e ictus.

“Hace años que se conoce que los factores psicosociales influyen en las enfermedades cardiovasculares”, explica a El País Nicolás Manito, jefe del servicio de Cardiología del hospital de Bellvitge. El estudio alemán concluye que casi un 30% de los pacientes con insuficiencia cardiaca tiene depresión. De estos, un 26,9% fallece a causa de la enfermedad cardiovascular subyacente pasado un año y medio, lo que para los investigadores confirma el mal pronóstico de la depresión en este tipo de pacientes. Solo el 13,6% de los que no la sufrían falleció en el mismo lapso de tiempo.

Manito apunta a varias explicaciones: “Los pacientes con síndromes ansiosos-depresivos presentan mayor riesgo para la insuficiencia cardiaca porque tienen más actividad hormonal, que desencadena esta enfermedad”. Además, añade, los fármacos que se administran para tratar esta enfermedad crónica, como los betabloqueantes, desencadenan la aparición de síntomas depresivos. Aún hay una tercera consideración: “Cuando a una persona joven se le diagnostica la insuficiencia cardíaca, y se ve obligada a abandonar una vida laboral, de relación social y sexual, toda la vida psicosocial de esa persona se altera. Y ello facilita el desarrollo de ansiedad y depresión. Es un mecanismo que perpetúa la propia enfermedad, y lo que lleva finalmente a un mal pronóstico”, añade.

Por eso es “clave”, asegura el también presidente de la sección de Insuficiencia Cardiaca y Trasplante de la Sociedad Española de Cardiología, detectar quién sufre un cuadro depresivo e instaurar el tratamiento más adecuado. “Es tan importante como la medicación de la insuficiencia”, añade. Las unidades multidisciplinares, que cuentan con psicólogos y psiquiatras, además de personal de enfermería especializado, son básicas. “Estos estudios son como un toque de atención a los médicos para que demos a estos factores la importancia que merecen. No se han valorado suficientemente estas patologías en la enfermedad cardiovascular, y ahora se pone en evidencia que también hay que enfocar la atención al tratamiento de las complicaciones psicológicas”, señala.

Cumplir con el tratamiento prescrito es otro de los desafíos en caso de depresión. El paciente que no toma la medicación necesaria presenta una mortalidad mucho mayor, recuerda Manito. “Es precisamente una de las explicaciones de por qué los pacientes depresivos mueren más: no toman bien los fármacos, no vienen a consulta, no cambian los hábitos como se les indica. Por eso es tan necesario detectar y tratar adecuadamente esta patología”, añade el cardiólogo, que considera la insuficiencia cardiaca “otra epidemia del siglo XXI” por su elevada prevalencia, del 7% en España y la causa número uno de ingresos y reingresos en el hospital. “El 40% de los pacientes que ingresan por esta causa vuelven a hacerlo en menos de un año. Hablamos de prácticamente de uno de cada dos”, concluye.

El estudio realizado con 870 mujeres rusas revela que dos de cada diez sufren estrés familiar. Tras realizarles un seguimiento de 16 años para estudiar la incidencia de hipertensión, infarto de miocardio e ictus, los investigadores comprobaron que las que tenían estrés presentaron 1,39 veces más riesgo de hipertensión; 5,59 veces más probabilidad de infarto y 3,53 veces más riesgo de accidente cardiovascular, en comparación con las que declararon no sufrir este trastorno. El trabajo “resulta útil para comprender mejor los posibles mecanismos que vinculan estrés y enfermedad cardiovascular”, afirmó José Ramón González-Juanatey, presidente de la Sociedad Española de Cardiología.

En caso de infarto, mejor si hace calor

Hasta 4.500 estudios está previsto que se den a conocer durante los cinco días que dura el congreso de la ESC, considerado la cita más importante sobre investigación, tratamiento y prevención de la enfermedad cardiovascular. Los hay sobre todas las áreas. En reanimación cardiopulmonar, por ejemplo, un trabajo japonés presentado hoy ha demostrado que hay una relación directa entre la temperatura ambiental en el momento en que una persona sufre un paro cardiaco y su evolución neurológica posterior. Tras analizar los casos de más de 240.000 pacientes y estudiar distintos factores ambientales (temperatura, presión, humedad, horas de luz…), observaron las personas que sufren un paro cardiaco cuando hace calor tienen mejor recuperación neurológica pasados 30 días.

Los autores aseguran que no saben cómo influye el calor en la recuperación, y creen que habría que desarrollar más estudios. Dos trabajos anteriores ya apuntaban a las diferencias entre el número de muertes por infarto agudo de miocardio según la estación del año. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 40% de las 17.644 defunciones de 2012 por infarto de miocardio se produjeron en los meses de invierno (diciembre a marzo); en verano (junio a septiembre) fueron un 28%.

Fuente:elpais.com

miércoles, 18 de junio de 2014

Las depresiones aumentan un 19% por culpa de la crisis, según alertan expertos en salud pública

-Las sociedades científicas españolas hallan evidencias del impacto de la crisis y de los recortes en la salud de los españoles.

-El Informe Sespas 2014 alerta de un empeoramiento de la salud mental, de la mortalidad y de la salud reproductiva.

-La subnutrición de la infancia es otro de los impactos detectados.

-Los españoles dejan de visitar al especialista y a servicios sanitarios no cubiertos, como el odontólogo.

El diagnóstico de las depresiones ha aumentado un 19%. Los trastornos de ansiedad, un 8,4%. Las crisis de angustia, un 6,4% y el abuso del alcohol un 4,6%. El informe de 2014 la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), centrado en el impacto de la crisis en la salud de los españoles, halla evidencias claras del deterioro de la salud mental como consecuencia de la crisis económica y de los recortes. La entidad, que aglutina a doce sociedades científicas españolas, también detecta el impacto de la crisis en el freno a la mejora de la mortalidad de los españoles, en la salud reproductiva y en la alimentación.

El consumo de los antidepresivos aumentó un 10% entre 2009 y 2012 El informe Sespas indica que entre 2006 y 2010 aumentaron de manera significativa los diagnósticos de trastornos del estado de ánimo en la atención primaria. El factor de riesgo más influyente fue estar en paro, pero también el hecho de tener un familiar desempleado y las dificultades para pagar la hipoteca. Además, los especialistas en salud pública constatan un incremento del consumo de los antidepresivos y tranquilizantes de un 10% entre los años 2009 y 2012.

La crisis también podría estar detrás de la reducción del ritmo de mejora de la mortalidad en el grupo de personas mayores de 60 años, señalan los especialistas. La mortalidad se ha incrementado "en particular en invierno (lo que sugiere un efecto de la pobreza energética) y en las mujeres (con menores pensiones y principales responsables de la atención a personas dependientes)", expone el Informe Sespas 2014. El estudio revela que los hombres con mayores niveles de estudio redujeron más que el resto las tasas de mortalidad, evidenciando "la materialización de la crisis económica sobre las desigualdades sociales en salud".

Las sociedades científicas españolas, claras opositoras al proyecto de ley del aborto en marcha, sugieren que la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva se ve amenazada. Los especialistas creen que su implantación conllevaría un aumento de la clandestinidad y de la mortalidad. Respecto a la natalidad hallan reducciones importantes en la fecundidad en las edades más jóvenes, "en las que el desempleo ha tenido un mayor impacto".

Menos visitas al especialista

Los grupos más desfavorecidos reducen la visita a los especialistas El informe constata que los grupos más desfavorecidos —desempleados, mayores, inmigrantes e infancia— han reducido las consultas a los médicos especialistas de los servicios públicos y a los servicios sanitarios no cubiertos, como la odontología. También denuncian que el repago farmacéutico corre el riesgo de convertirse en "un impuesto sobre la enfermedad" que haga a los pacientes detraerse de adquirir los medicamentos que se les prescribe. Y advierten de las consecuencias de la no atención a los inmigrantes.

En la infancia, los científicos aseguran que "la subnutrición coexiste con el aumento de la malnutrición, que hacen aumentar la prevalencia de la obesidad, sobre todo en la población más desfavorecida".

Con su informe bianual, las doce sociedades científicas españolas lanzan la petición de que se monitorice la crisis, para saber qué indicadores de salud están empeorando. Alertan contra los planes privatizadores de la sanidad, y se muestran contrarios a la reducción del gasto público lineal, de urgencia, y sin evaluación previa.

Fuente:20minutos.es

La ludopatía se da en familias y puede estar relacionado con estrés postraumático

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Iowa (UI), en Estados Unidos, confirma que el juego patológico se da entre varios miembros de una misma familia. "Nuestro trabajo demuestra claramente que el juego patológico en la familia se produce a un ritmo mayor que el de muchos otros trastornos conductuales y psiquiátricos", afirma Donald W. Black, profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina Carver de UI.

"Creo que los médicos y proveedores de atención médica deberían estar alerta si ven a una persona que sufre juego patológico, ya que es muy probable que tenga un pariente cercano con el mismo problema o similar", añade. El juego patológico, que es lo suficientemente grave para convertirse en un trastorno clínico, consiste en un importante problema de salud pública que afecta a entre el 0,5 y el 1,5 por ciento de los adultos estadounidenses en algún momento de sus vidas.

Esta investigación reclutó a 95 jugadores patológicos y 91 sujetos de control, emparejados por edad, sexo y nivel de educación, de Iowa, así como 1.075 adultos relacionados en primer grado con los participantes del estudio (padres, hermanos e hijos). Mediante entrevistas, el equipo de este estudio determinó el diagnóstico de juego patológico o no de todas las personas en el estudio.

Los autores encontraron en su trabajo, cuyos resultados se publican en la revista 'Journal of Clinical Psychiatry', que las probabilidades son aproximadamente ocho veces mayor de sufrir juego patológico entre los miembros de las familias afectadas frente a las de control.

Cuando los investigadores repitieron el análisis para centrarse en los problemas de juego, un grupo más grande de personas que el de los que padecen el estrechamente definido juego patológico, vieron que un 16 por ciento de los parientes de jugadores patológicos padecían problemas de juego frente al 3 por ciento de los familiares de los controles.

Los expertos también demostraron que los familiares de jugadores patológicos registraban las tasas más altas de depresión mayor, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad social, trastornos por uso de sustancias, trastorno de estrés postraumático y trastorno de la personalidad antisocial. "Esto sugiere que el juego patológico puede compartir una predisposición genética subyacente con estos trastornos", afirma Black.

Estos resultados parecen confirmar investigaciones anteriores y la observación clínica sobre el trastorno antisocial de la personalidad que sugieren que podría estar biológicamente relacionado con la ludopatía. Sin embargo, Black se mostró sorprendido por la conexión entre el juego patológico y la ansiedad social y el trastorno de estrés postraumático.

El trabajo sentenció que los trastornos del estado de ánimo como la depresión mayor y el trastorno bipolar, así como el abuso de sustancias, son comunes en los jugadores patológicos, pero el análisis sugiere que esto probablemente no se debe a una predisposición subyacente biológica compartida.

Fuente:infosalus.com

La esquizofrenia aumenta en 2,5 veces el riesgo de mortalidad

Las personas que padecen esquizofrenia presentan un riesgo de mortalidad 2,5 veces mayor que la población general y tienen una expectativa de vida un 20 % inferior, según ha explicado hoy el presidente de la Sociedad Catalana de Psiquiatría y Salud Mental, Jordi Blanch.

Durante su participación en una jornada en Barcelona sobre "recomendaciones para la monitorización y la promoción de la salud físicas de las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves", Blanch ha informado de que "el suicidio contribuye en buena parte al incremento de la mortalidad".

"Pero también sube la mortalidad -ha añadido- el consumo de sustancias, las enfermedades cardiovasculares, el síndrome metabólico relacionada con los tratamientos farmacológicos y otras enfermedades no suficientemente bien tratadas".

Según Blanch, "la aparición de la enfermedad mental puede también dar lugar a una serie de estilos de vida poco saludables, que elevan el riesgo de enfermedades somáticas diversas y, por lo tanto, aumentan el riesgo de muerte".

Los especialistas que han participado en la jornada, organizada por la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud de Cataluña y de Baleares, han defendido que, de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la protección y la promoción de la salud física de las personas con trastorno mental grave ha de ser una línea de actuación prioritaria a nivel mundial y en la Unión Europea. Fuente:elconfidencial.com