lunes, 17 de septiembre de 2012

La adicción a los videojuegos, con síntomas "parecidos" a los alcohólicos y drogadictos

La adicción a los videojuegos presenta síntomas psicológicos "parecidos" a los que sufren los alcohólicos y drogadictos. Así lo ha asegurado a Europa Press el miembro del Colegio de Psicólogos de Madrid y experto en adicciones, José Antonio Molina, que indica que esta sintomatología "la comparten casi todas las adicciones".

Algunos de estos síntomas son "la dificultad para conciliar el sueño por la sobreactivación del cerebro o por el síndrome de abstinencia", sostiene. Sobre este último, el especialista recuerda que está ligado a "la ansiedad, la irritabilidad y la ira".

No obstante, Molina especifica que el consumo de sustancias adictivas provoca en el organismo situaciones que no ocurren en la adicción a las nuevas tecnologías. En este sentido, y como ejemplo, asegura que la retirada del alcohol genera en los alcohólicos "efectos como 'delirium tremens' o temblores", algo que no pasa en los consumidores 'enganchados' a los videojuegos.

Sin embargo, el experto aclara que si estos productos se usan de manera lúdica, "pueden ser un complemento más a las diferentes áreas de la vida de las personas. El problema, a su juicio, se crea "si se tiene una dependencia", ya que esta persona cada vez tendrá que jugar durante más horas. "Empezará a interferir en sus tareas vitales", apostilla. 

EN LOS MENORES PROVOCA PROBLEMAS ACADÉMICOS Y MENOS RELACIÓN CON AMIGOS

De este modo, Molina sintetiza que se considera adicción cuando ésta tiene consecuencias negativas "y, aún así, se sigue repitiendo esta conducta". Por ello, señala que "si pasan seis meses o un año se puede hablar de que se tiene un problema".

En el caso concreto de los menores, éstos "comenzarán a relacionarse menos con sus amigos, a flojear en los estudios y a estar menos comprometidos a nivel familiar", indica el colegiado. Además, se producirá "una pérdida de control", que provocará que lo que en principio era estar un rato a solas, "lleve a mucho más tiempo y a la desatención de otras actividades", lamenta.

En cuanto a las personas más susceptibles a convertirse en adictos a las nuevas tecnologías, Molina destaca a dos tipos de personalidades: las susceptibles y las que tienen una menor capacidad para anticipar consecuencias futuras. Sin embargo, también considera candidatos a esta adicción a los ciudadanos con déficit en habilidades sociales, ya que "les cuesta más comunicarse y se aíslan en los videojuegos como refugio".

Para solucionar estos problemas, el profesional descarta los fármacos porque la psicología "tiene herramientas y técnicas suficientes". Así, confirma que, "aunque cada persona es un mundo, lo primero que hay que hacer es una valoración para ver si, además de su adicción, presenta otros problemas".

LOS FAMILIARES TAMBIÉN NECESITAN UNA TERAPIA ESPECÍFICA

Tras ello, es necesario realizar un control de estímulos, que consiste en "intentar controlar los tiempos de utilización del videojuego y en fomentar otras actividades", señala. Además, la familia debe procurar que el viedeojuego esté en un lugar visible de la casa "para que el paciente no se aísle y pase horas y horas jugando", explica Molina a Europa Press.

Precisamente respecto a los familiares, el experto asegura que éstos "en ocasiones tienen un sentimiento de victimización y se preguntan qué han hecho mal". Por ello, y tal y como describe en su libro 'SOS...Tengo una adicción', el miembro del Colegio de Psicólogos de Madrid subraya que "es muy importante intervenir sobre ellos".

Según su criterio, además de consejos en relación al paciente, "muchas veces necesitan una terapia específica para ellos porque se ven muy afectados por la situación". Con ella consiguen "una ventilación emocional porque las adicciones se suelen ocultar", concluye Molina.

Fuente:europapress.es

viernes, 14 de septiembre de 2012

Abducidos por el Iphone

Ahora suele ser frecuente ver a una persona cruzar por un paso de cebra con un teléfono en una mano y en la otra tecleando algo en él. Frecuente, y preocupante. Porque la mayoría de las veces se atraviesa la calle sin siquiera mirar si a izquierda o derecha está viniendo un coche. No es una caricatura exagerada. Pocos lectores de este blog negarán que han visto a un conocido en un restaurante trasteando con el móvil encima de la mesa, olvidándose casi del plato que consume y -lo que es peor- de las personas que están acompañándole. Es una realidad que alerta de la parte más oscura de internet. La Red ha cambiado el mundo de forma radical -para bien, en la inmensa mayoría de las veces- pero está generando una patología psiquiátrica que viene ya en los libros de textos: la adicción.

Los expertos, ahora apoyados en las increíbles imágenes que proporciona la resonancia magnética funcional, están comprendiendo con bastante exactitud lo que ocurre en el cerebro cuando se usa un dispositivo móvil.

Se unen varias cosas: movilidad, ubicuidad, interactividad, tacto, relación, respuesta muchas veces inmediata... Son componentes psicológicos que activan moléculas en el cerebro. Concretamente la dopamina, el neurotransmisor que estimula los centros de recompensa de nuestro cerebro. Al final, placer. Se trata de la misma molécula que modula la adicción a la nicotina, la cocaína o la heroína. Internet -sobre todo a través de los soportes móviles- puede ser un puente a la obsesión.

Porque obsesivo es chequear los mail cada cinco minutos, estar pendientes de forma permanente de la cotización de bolsa, de los últimos resultados deportivos o soñar con tener miles de seguidores en Facebook o en Twitter. Cualquiera que conozca las dos aplicaciones intuye el tiempo que deben pasar enganchados en ella los que están constantemente tuiteando o lanzan y comparten en Facebook sin parar fotos, noticias o frases ocurrentes.

Hay quien ha rebautizado a las Blackberries con el nombre de Crackberries, emulando a lo que la cocaína engancha cuando se fuma en una pipa especial. Incluso existe una sensación de vibración fantasma que es la de notar que tiembla el móvil pero cuando lo coges compruebas que es casi una alucinación. Un libro publicado recientemente, 'i-Disorder', pone al día con una gran base científica el amplio abanico de estas patologías.

La solución es la moderación. Apagar el móvil más veces de lo que lo hacemos. No contestar los mails fuera del horario de trabajo. Atender a las relaciones personales analógicas más que a las digitales. Utilizar el tacto para tocar personas, no pantallas.

Fuente:elmundosalud.es

viernes, 7 de septiembre de 2012

¡QUE CAMBIEN LOS DEMÁS!

"Desde que nacemos se nos adoctrina para hacernos empleados sumisos y consumidores voraces, y así perpetuar el sistema"

"Como en general huimos de nosotros mismos, lo más común es encontrarnos con personas que no van hacía ninguna parte"

Tenemos tanto miedo al cambio, que muchos nos aferramos a una serie de mecanismos de defensa para no cuestionar las creencias con las que la sociedad ha moldeado nuestra identidad.

Cuenta una historia que el joven rey de un imperio lejano se cayó un día de su caballo y se rompió las dos piernas. A pesar de disponer de los mejores médicos, ninguno consiguió devolverle la movilidad. No le quedó más remedio que caminar con muletas. Debido a su personalidad orgullosa, mandó publicar un decreto por el cual se obligaba a todos los habitantes a llevar muletas. Las pocas personas que se rebelaron fueron arrestadas y condenadas a muerte. Desde entonces, las madres enseñaron a sus hijos a caminar con muletas en cuanto comenzaban a dar sus primeros pasos.

Como el monarca tuvo una vida muy longeva, muchos habitantes desaparecieron llevándose consigo el recuerdo de los tiempos en que se andaba sobre las dos piernas. Años más tarde, cuando el rey finalmente falleció, los ancianos que todavía seguían vivos intentaron abandonar sus muletas, pero sus hue­sos, frágiles y fatigados, se lo impidieron. A veces trataban de contarles a los más jóvenes que años atrás la gente solía ca­minar sin utilizar ningún soporte. Pero los chicos solían reírse de ellos.

Movido por la curiosidad, un día un joven intentó caminar por su propio pie, tal y como los ancianos le habían con­tado. Al caerse al suelo constantemente, pronto se convirtió en el hazmerreír de todo el reino. Sin embargo, poco a poco fue fortaleciendo sus entumecidas pier­nas, ganando agilidad y solidez, lo que le permitió dar varios pasos seguidos. Su conducta empezó a desagradar al resto de habitantes. Al verlo pasear, la gente dejó de dirigirle la palabra. Y el día que el joven comenzó a correr y saltar, nadie lo dudó; todos creyeron que se había des­quiciado por completo. En aquel reino, donde todo el mundo sigue llevando una vida limitada con muletas, al joven se le recuerda como "el loco que caminaba sobre sus dos piernas".

LA INFLUENCIA DE LA SOCIEDAD

"Sé obediente. Estudia, trabaja, cásate, ten hijos, hipotécate, mira la tele, compra muchas cosas. Y sobre todo, no cuestiones jamas lo que te han dicho que tienes que hacer" (PeterJoseph)

No hay nadie a quien culpar. Pero lo cier­to es que desde el día en que nacemos se nos adoctrina para que nos convirtamos en empleados sumisos y consumidores voraces, perpetuando el funcionamien­to insostenible del sistema. Así es como, al entrar en la edad adulta, seguimos la ancha avenida por la que tran­sita la mayoría olvidándonos por completo de seguirnos a nosotros mismos, a nuestra voz interior. Por el camino nos desconectamos de nuestra verdadera esencia -de nuestros valores y principios más profundos- construyendo una personalidad adap­tada a lo que nuestro entorno más cer­cano espera de nosotros.

Si bien la sociedad y la tradición ejer­cen una poderosa influencia sobre cada uno de nosotros, en última instancia so­mos libres para tomar decisiones con las que construir nuestro propio sendero. Es una simple cuestión de asumir nuestra parte de responsabilidad. Sin embargo, tomar las riendas de nuestra existencia nos confronta con nuestro miedo a la li bertad. Prueba de ello es que tendemos a ridiculizar procesos y herramientas -como el autoconocimiento y el desa­rrollo personal- orientados a cambiar nuestra mentalidad.

LOS SIETE ENEMIGOS

"Formamos parte de una sociedad tan enferma que a los que quieren sanar se les llama raros y a los sanos se les tacha de locos" (Jiddu Krishnamurti)

Al obedecer las directrices determina­das por la mayoría, hacemos todo lo po­sible para no salirnos del camino trilla­do, rechazando sistemáticamente ideas nuevas. No nos gusta cambiar porque a menudo lo hemos hecho cuando no nos ha quedado más remedio. Por eso lo solemos asociar con la frustración y el fracaso. Tanto es así, que existen siete mecanismos de defensa cuya función es garantizar la parálisis psicológica de la sociedad.

El primer mecanismo de defensa es el miedo (1), el más utiliza­do por el statu quo como elemento de control social. Cuanto más temor e inse­guridad experimentamos los individuos, más deseamos que nos protejan el Esta­do y las instituciones que lo sustentan. Basta con bombardear a la población con noticias y mensajes con una pro­funda carga negativa y pesimista.

Enseguida aparece en escena el au­toengaño (2), es decir, mentirnos a noso­tros mismos -por supuesto, sin que nos demos cuenta- para no tener que en­frentarnos a los temores e inseguridades inherentes a cualquier proceso de trans­formación. Para lograrlo basta con mirar constantemente hacia otro lado. Como dijo Goethe, "nadie es más esclavo que quien falsamente cree ser libre".

Por esta razón, el autoengaño suele dar lugar a la narcotización (3). Y aquí todo depende de los gustos, preferencias y adicciones de cada uno. Lo cierto es que la sociedad contemporánea promueve infinitas formas de entretenimiento que nos permiten evadirnos las 24 horas del día. Dado que en general huimos permanentemente de nosotros mismos, lo más común es encontrarnos con personas que no van hacia ninguna parte.

Con el tiempo, esta falta de propó­sito y de sentido suele generar la apa­rición de la resignación (4). Cansados físicamente y agotados mentalmente, decidimos conformarnos, sentencian­do en nuestro fuero interno que "la vida que llevamos es la única posible". Asu­mimos definitivamente el papel de vícti­mas frente a nuestras circunstancias.

ARROGANCIA Y CINISMO

"Ninguna persona cambia hasta que su situación deviene insoportable" (José Antonio Marina)

En caso de sentirnos cuestionados sole­mos defendernos impulsivamente por medio de la arrogancia (5), muchas ve­ces disfrazada de escepticismo. Esta es la razón por la que solemos ponernos a la defensiva frente a aquellas personas que piensan distinto. Al mostrarnos sober­bios e incluso prepotentes, intentamos preservar nuestra rígida identidad.

Si seguimos posponiendo lo inevi­table, la arrogancia suele mutar hasta convertirse en cinismo (6). Sobre todo tal y como se entiende hoy día. Es decir, como la máscara con la que ocultamos nuestras frustraciones y desilusiones, y bajo la que nos protegemos de la insa­tisfacción que nos causa llevar una vida de segunda mano, completamente pre­fabricada. Tal es la falsedad de los cíni­cos, que suelen afirmar que "no creen en nada", poniendo de manifiesto que en realidad no creen en sí mismos.

Por último, existe un séptimo mecanismo de defensa: la pereza (7). Y aquí no nos referimos a la ' definición actual, sino al significa­do original. La palabra pereza pro­cede del griego acedia, que quiere decir "tristeza de ánimo de quien ' no hace con su vida aquello que intuye o sabe que podría realizar".

En fin, nadie dijo que fuera fá­cil, pero para empezar a cambiar , solo hay que dar un primer paso.

PRISIONEROS DE LAS CREENCIAS

Un niño fue al circo con su padre y quedó fascinado con un enorme elefante, de fuerza descomunal. Al terminar la función, el chico vio cómo el domador ataba una de las patas del animal a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Le sorprendió constatar que la estaca era un minúsculo pedazo de madera.

- "Papá, ¿cómo puede ser que el elefante no se escape?': le preguntó.

  Y su padre le dijo: - "Porque está amaestrado".

  - "Y si está amaestrado'; insistió el chico, "¿por qué lo encadenan?".

  El padre no supo qué decirle. Otro hombre que había escuchado la conversación le reveló la respuesta:

  - "El elefante no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que nació. Al principio trataría de soltarse, empujando con fuerza. Pero siendo un elefantito, la estaca era demasiado resistente para él. Y así continuó hasta sentirse agotado, impotente y, finalmente, resignado. Ahora ya ni se lo plantea".

Fuente:Boja Vilaseca (elpaissemanal.com)

jueves, 6 de septiembre de 2012

Un estudio augura que la adicción al trabajo se triplicará en tres años

El paro no deja de crecer en España y, especialmente, en la Comunidad Valenciana, pero el porcentaje de adictos al trabajo, que en España es hoy de un 4,6%, podría alcanzar en poco más de tres años –diciembre de 2015- al 11,8% de los trabajadores. Así se desprende de un estudio desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de València, la Universitat Jaume I de Castelló y la Universidad del País Vasco. Mediante la aplicación de un modelo matemático de ecuaciones en diferencias han analizado la posible evolución de esta adicción en los próximos años bajo diferentes perspectivas para la economía española.

Desde el equipo de investigación WONT de la Universitat Jaume I, especializado en la prevención psicosocial en el ámbito laboral, elaboraron un cuestionario con el objetivo de medir y clasificar a la población en función de su nivel de adicción. “La mayoría de las personas pasamos una gran parte de nuestro tiempo en el trabajo. Las hay incluso que pueden llegar a convertirse en adictas a éste, dedicando una excesiva cantidad de tiempo y energía a trabajar y haciéndolo de forma muy intensa y compulsiva. Otros trabajan duro porque les divierte y no porque sientan que es lo que tienen que hacer, son los trabajadores “engaged” o muy vinculados con su trabajo. A través de este cuestionario discernimos el nivel de adicción y en qué medida los empleados disfrutan trabajando”, explica Mario del Líbano, investigador de la Universitat Jaume I. En total, contestaron a este cuestionario cerca de 1.200 trabajadores de la Comunidad Valenciana y el País Vasco, con edades comprendidas entre los 16 y los 69 años.

A partir de los resultados de la encuesta, para construir el modelo matemático, los investigadores del Instituto IMM de la UPV dividieron a la población en tres categorías: trabajadores racionales (con 40 horas o menos semanales); sobretrabajadores (más de 40 horas) y adictos (determinados por su nivel de compulsión a partir de las respuestas ofrecidas en la encuesta). “Resolviendo las ecuaciones de nuestro modelo, podemos predecir la prevalencia de la adicción al trabajo en nuestro país”, apunta Lucas Jódar, director del Instituto de Matemática Multidisciplinar de la UPV. Junto a Jódar, han participado también en este trabajo por parte de la Politècnica de València Paloma Merello, Elena de la Poza y Elvira Alberola.

En su estudio, los investigadores de la UPV, la UJI y la UPV/EHU han tenido en cuenta además cuatro posibles escenarios económicos: el primero de ellos basado en las previsiones de la OCDE, “que augura un crecimiento del paro hasta 2013”; un segundo optimista, “que contempla la bajada de la tasa de desempleo el año que viene a niveles de 2010”; el tercero basado en los análisis de la FUNCAS, “que prevé una recuperación lenta a partir de 2014”; y un cuarto, más pesimista “marcado por un continuo ascenso del número de parados en España desde 2012 y hasta 2015”.

“Asimismo, para la construcción del modelo matemático tuvimos en cuenta también otros factores que pueden influir en la adicción al trabajo, como por ejemplo situaciones de estrés emocional, que hemos cuantificado a partir de la tasa de disoluciones matrimoniales, y el contagio social”, añaden los investigadores del IMM de la Politécnica de València.

A partir de la aplicación del modelo, el estudio augura un incremento de adictos laborales en todos los escenarios, siendo el más alto en el “optimista” con un 11,88%. En el de la OCDE, la tasa es de un 11 72%; de un 11,65 % en el de FUNCAS; y en el peor de los escenarios de un 11,55%.

“Del estudio se deriva la necesidad de poner en marcha medidas de cara a evitar el contagio de la que está considerada como una de las psicopatologías sociales de este siglo, así como de promocionar una cultura empresarial que permita aumentar la capacidad de los trabajadores para sobreponerse a contextos de dolor emocional, traumas o el miedo a perder el empleo”, concluyen los autores.

Este trabajo ha sido presentado en el marco de las Jornadas ,Mathematical Modelling in Engineering & Human Behaviour 2012 organizadas por el Instituto Universitario de Matemática Multidisciplinar de la UPV.

Fuente:elpais.com

martes, 4 de septiembre de 2012

Beber en exceso favorece una mayor susceptibilidad a los trastornos de ansiedad.

Científicos del Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA) y el Centro Bowles para Estudios sobre el Alcohol de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, aseguran que el consumo excesivo de alcohol conlleva una especie de reprogramación del cerebro que hace al individuo más susceptible a padecer trastornos de ansiedad, según informa ‘Nature Neuroscience’.

Los médicos habían observado, hace tiempo, una relación entre el alcoholismo y los trastornos de ansiedad, como el trastorno de estrés post-traumático (TEPT), al tiempo que las personas que beben en exceso tienen un riesgo mayor de eventos traumáticos, como accidentes de tráfico y la violencia doméstica, pero eso sólo explica parcialmente la conexión.

Pero ahora, un nuevo estudio en ratones ha revelado que el consumo excesivo de alcohol reconecta los circuitos del cerebro, haciendo más difícil que los alcohólicos se recuperen psicológicamente después de una experiencia traumática.

“Existe un amplio espectro sobre cómo la gente reacciona a un evento traumático”, señala el autor del estudio, Thomas Kash, profesor de Farmacología en la Universidad de Carolina del Norte. Básicamente, nuestra investigación muestra que la exposición crónica al alcohol puede causar un déficit con respecto a la forma en que nuestros centros cerebrales cognitivos controlan nuestros centros emocionales en el cerebro.

“Una historia de abuso de alcohol puede perjudicar el mecanismo crítico de recuperación tras un trauma y l hacerlo, pone a las personas en un mayor riesgo de sufrir trastorno de estrés postraumático”, apunta el científico Andrew Holmes, del NIAAA, autor principal del estudio. Holmes indica que “el próximo paso será probar si estos hallazgos preclínicos se traducen a los pacientes que actualmente padecen de TEPT comórbido y abuso de alcohol. Si lo hacen, este hallazgo podría conducir a una nueva reflexión sobre cómo podemos mejorar el tratamiento de estas graves enfermedades”.

En el transcurso de un mes, los investigadores administraron a un grupo de ratones una dosis de alcohol equivalente al doble del límite legal para conducir en los seres humanos. Un segundo grupo de ratones a los que no se les administró alcohol sirvió como grupo control. El equipo utilizó leves descargas eléctricas para conseguir que todos los ratones temiesen el sonido de un tono breve.

Cuando el tono se reproducía de forma repetida sin la descarga eléctrica de acompañamiento, los ratones del grupo control dejaron de temer el sonido, poco a poco. Los ratones con exposición crónica al alcohol, por otro lado, se quedaban congelados en un lugar cada vez que se reproducía el tono, incluso mucho tiempo después de que las descargas eléctricas se hubiesen detenido -un patrón similar al que se observa en pacientes con trastorno de estrés postraumático, que tienen problemas para superar el miedo, incluso cuando ya no están en una situación peligrosa.

Los investigadores atribuyen el efecto a las diferencias en los circuitos neurales de los ratones expuestos al alcohol. Comparando los cerebros de los ratones, los investigadores observaron que las células nerviosas de la corteza prefrontal de los ratones expuestos al alcohol tenía una forma diferente a los de los otros ratones. Además, la actividad de un receptor clave, NMDA, se suprimió en los ratones que recibieron altas dosis de alcohol.

Holmes apunta que “no sólo estamos descubriendo que el alcohol tiene efectos perjudiciales en un proceso emocional clínicamente importante, sino que también estamos en condiciones de ofrecer una idea de cómo el alcohol puede perturbar el funcionamiento de algunos circuitos cerebrales muy específicos”.

Comprender la relación entre el alcohol y la ansiedad a nivel molecular podría ofrecer nuevas posibilidades para el desarrollo de fármacos que ayuden a los pacientes con trastornos de ansiedad que también tienen una historia de consumo excesivo de alcohol.

Fuente:psiquiatria.com

lunes, 13 de agosto de 2012

La crisis provoca que las personas con problemas con el alcohol y drogas estén más desequilibradas

La crisis económica y social en la que se encuentra inmersa España desde hace unos años está afectando a las personas que tienen problemas con el alcohol y las drogas, provocando que estén "más desequilibradas" y tengan un mayor número de recaídas.

Así lo ha asegurado a Europa Press el tesorero de la Socidrogalcohol, asesor de la Federación de Alcohólicos de España y médico de una unidad de consultas aditivas, Francisco Pascual, quien ha recalcado que las situaciones dramáticas de estas personas se han visto agudizadas como consecuencia de la falta de recursos.

Y es que, el trabajo y la economía familiar son aspectos "fundamentales" para todas las personas y, especialmente, para aquellas que tienen o han tenido dificultades con el consumo abusivo de alcohol y de drogas.

Además, este problema, según ha comentado el experto, se está viendo agravado aún más por los recortes que están realizando las administraciones públicas y que provocan que estos colectivos tengan cada vez "menos salidas, menos recursos, menos centros y menos comunidades terapéuticas".

"Los recursos destinados van en decadencia y tenemos a mucha gente en la calle sin poder acceder a ningún tipo de ayudas de reinserción sociolaboral. Esto les incita un poco a la desesperación y supone un factor de riesgo para volver a incidir otra vez en los consumos", ha explicado Pascual, para informar de que ha habido un aumento de la delincuencia, especialmente de robos, de las personas adictas a estas sustancias.

Por tanto, el hecho de no ver una salida económica a la situación personal y familiar es uno de las mayores dificultades que tienen estas personas que en lugar de eludir este consumo lo suelen acentuar como, por ejemplo, en el caso de las personas mayores habituales consumidoras de alcohol --especialmente de más de 40 años-- que siguen ingiriendo esta sustancia aunque de una "peor calidad".

EL CONSUMO DEL ALCOHOL Y LAS DROGAS ENTRE LOS JÓVENES

Ahora bien, los problemas con el alcohol no sólo afectan a los mayores sino que los jóvenes están teniendo cada vez más dificultades con este consumo. En concreto, según un estudio realizado por Proyecto Hombre, el 56,67 por ciento de los adolescentes que acudieron a lo largo del año 2011 a solicitar ayuda reconocieron tener consumos problemáticos con el alcohol.

Además, los responsables de esta asociación han asegurado que este consumo deja de asociarse a jóvenes marginales, con problemas sociales, laborales o familiares, ya que el 75,2 por ciento mantiene una vida activa, de los cuales el 64,2 por ciento son estudiantes.

Asimismo, si se compara con los datos del año 2010, se observa una disminución del porcentaje de jóvenes atendido que están sin ocupación, pasando de representar el 24,8 por ciento a un 19,5 por ciento.

"Mientras que a las personas mayores se ha visto un aumento ligero en sus consumos, los jóvenes siguen teniendo el mismo", ha comentado el miembro de Socidrogalcohol, para avisar de que, otro de los principales problemas que se están observando es el consumo de cocaína y de cannabis.

"Últimamente ha habido una falta de percepción de riesgo con esta sustancia y que no tiene nada que ver con la crisis económica aunque sí con la crisis de valores. En este caso, se ha notado que los adolescentes tienen un consumo más elevado, asociado a un fracaso escolar, síndrome motivacional y alteraciones comportamentales", ha recalcado el experto.

Asimismo, según ha comentado Pascual se ha observado también que en los últimos años ha vuelvo a haber un "despunte" en las personas que consumen heroína aunque, ha apostillado, esta sustancia ya "no se suele inyectar sino fumar".

Por último, el experto ha asegurado que las personas que acuden a solicitar ayuda, por cualquier adición que tengan, lo hacen también durante los meses de verano cuando antes, ha asegurado, estas fechas servían de "paréntesis". "El concepto vacacional en este tema ya no existe", ha concluido.

Fuente:europapress

Los parados son más propensos a ataques de pánico y agorafobia.

Las personas desempleadas tienen una probabilidad 2,2 veces superior de padecer un ataque de ansiedad o pánico que, en ocasiones, viene acompañado de agorafobia o miedo a los espacios abiertos y públicos, que los que cuentan con un trabajo. Así lo ha afirmado el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Antonio Cano.

A pesar de que, en la actualidad «no hay estudios que detecten que la crisis esté generando una determinada patología o si se están incrementando» ha explicado Cano, quien aclara que «existe la evidencia de que, ya antes de la crisis económica, en el año 2004, las personas en situación de desempleo tienen más probabilidades de padecer un ataque de pánico o de caer en una depresión». Otro dato relevante para el presidente de esta Sociedad es que las personas en situación de desempleo tienen «1,6 veces más de posibilidades de consumir sustancias adictivas».

Para Antonio Cano cabe pensar que en estos momentos «puede haber un ligero aumento de los trastornos de ansiedad». El también Catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid explica que, si bien en estos momentos la prevalencia del trastorno de la ansiedad en España se encuentra en un 6 por ciento y el de las patologías del estado del ánimo en un 4 por ciento, el 30 por ciento de las consultas de la Atención Primaria son por estas dos razones.

El perfil de una persona que acude en la actualidad a una consulta por cuestiones psicológicas es el de una mujer joven, de entre 18 y 46 años, que padece estrés y que tiene un carácter perfeccionista, señala el presidente de la SEAS.

No obstante «para cada trastorno hay un perfil individual», aclara Cano, quien señala, por ejemplo, que «el hecho de ser mujer supone el doble de probabilidades de padecer ansiedad o depresión».

Otros factores importantes son el tabaquismo, ya que el hecho de fumar hace que la persona tenga 4 veces más probabilidades de padecer ataques de pánico. En general, las personas que cuentan con una personalidad obsesiva, que piensa repetitivamente los problemas «y que vienen a magnificarlos» también tienen más riesgo de desarrollar alguna patología psicológica.

Los primeros síntomas que experimenta una persona con ansiedad son «un desbordamiento, un sentimiento de que no se puede atender las demandas», explica Cano. «Estamos tan nerviosos pensando en que nos va a pasar algo y, si uno se asusta, se multiplica las sensaciones y se entra en un circulo vicioso» precisa.

Ante tales síntomas, este psicólogo aconseja recabar «buena información y acudir a una consulta profesional». Durante las consultas, el paciente desarrollará habilidades de reinterpretación de la realidad para aprender afrontar las situaciones más adversas.

Fuente:psiquiatria.com

martes, 7 de agosto de 2012

Adicción sexual: una enfermedad en auge

¿Realidad o mito? ¿Problema o excusa? Más bien lo primero: la adicción al sexo es desde febrero de 2010 una enfermedad reconocida por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5). La publicación referente de la psiquiatría mundial la definió clínicamente como un trastorno de la hipersexualidad. Algunos famosos como Michael Douglas o Cameron Díaz han reconocido padecerla. ¿Y tú? ¿Conoces cómo indentificarla?

Un 6% de la población mundial la sufre, y un 2% de ella son mujeres. Ciudadanos que a veces se avergüenzan por su búsqueda constante del sexo y las conductas un tanto inusuales que de ella se derivan. Luis Rojas Marcos, reconocía al diario El Mundo que estamos hablando de "un trastorno obsesivo compulsivo. Quienes lo padecen no pueden controlar sus pensamientos ni sus actos repetitivos", añadía. El prestigioso psicólogo español iba más allá en su definición: "Cualquier tipo de obsesión que interfiera en la capacidad de la persona para llevar una vida normal, que le perjudique en sus relaciones personales y laborales, es una patología. En este caso la obsesión se canaliza a través del sexo de forma tan intensa que el propio afectado es consciente de que tiene un problema". Más claro, el agua.

El doctor norteamericano Patrick Carnes es un reputado especialista en la adicción al sexo y propietario de la clínica Pine Grove Behavioural Centre de Misisipí (EEUU), en la que Tiger Woods se estuvo sometiendo a terapia. Carnes siempre se mostró partícipe de considerarlo como un problema. A su juicio, "al igual que un alcohólico es incapaz de dejar de beber, estas personas son incapaces de parar su comportamiento sexual autodestructivo". Y añade: "Los sexoadictos pueden provenir de todas las clases sociales. Afecta tanto a políticos y empresarios como a los trabajadores de una fábrica. Esta adicción interfiere en la vida normal y perjudica las relaciones personales y laborales", concluye.

Por sus deseos les reconocerás

La característica común más definitiva que presentan todos los adictos al sexo es su permanente necesidad de satisfacer sus deseos. No importan los remordimientos que vengan después. Y si no encuentran acompañante para completarlas recurren a la masturbación (en ocasiones compulsiva) o al consumo de pornografía en todos sus formatos (revistas, Internet, películas...).

Hay más: los sexoadictos tienden a la promiscuidad y demuestran su afición al 'aquí te pillo aquí te mato'. Bien vale para ello encuentros casuales o profesionales del sexo.

Practicar su adicción sin protección es también bastante habitual y recurrir a comportamientos como el exhibicionismo, el voyeurismo o el sadomasoquismo cabe dentro de su definición. También se han dado casos, muy pocos eso sí, de adictos que han dado rienda suelta a su descontrol convirtiéndose en violadores, ya sea en una o varias veces.

Por descontado, si la adicción no es tratada y sanada, la vida social del enfermo se desmorona por los cuatro costados. Divorcio, pérdida de la custodia de los hijos, despido del trabajo, inexistencia de un círculo de amigos, aislamiento social... Las consecuencias son nefastas.

El diagnóstico

El SAST (Test de la Adicción Sexual) es una de las pruebas referencia que históricamente se ha venido utilizando para su detección desde que fue confeccionada en Cannes en 1989 por un conjunto de hospitales, programas de tratamientos clínicos privados y comunidades de adictos. Se trata de una serie de preguntas que provee un perfil de respuestas que ayuda a profesionales a discriminar entre comportamientos adictivos y no adictivos. Para completar este test se les pide a los pacientes que las contesten poniendo un sí o un no en la columna correspondiente. Te las referimos:

1. ¿Sufrió abusos de niño o adolescente?

2. ¿Se suscribió o compró regularmente revistas sexualmente explícitas como 'Playboy' o 'Penthouse'?
 3. ¿Siente que su comportamiento sexual no es normal?

4. ¿Se siente a menudo preocupado por sus pensamientos sexuales?

5. ¿Tuvieron sus padres problemas con su propio comportamiento sexual?

6. ¿Alguna vez su esposo/a, parejas u otras personas íntimas se preocuparon o se quejaron por su comportamiento sexual?

7. ¿Tiene problemas para detener su comportamiento sexual cuando considera que es inapropiado?

8. ¿Alguna vez se siente mal por su comportamiento sexual?

9. ¿Alguna vez su comportamiento sexual le ha creado problemas a usted. o su familia?

10. ¿Alguna vez buscó ayuda por comportamientos sexuales que no le gustaron?

11. ¿Alguna vez le preocupó que alguien pudiese descubrir su comportamiento sexual?

12. ¿Hirió emocionalmente a alguien a causa de su comportamiento sexual?

13. ¿Están algunas de sus actividades sexuales en contra de la ley?

14. ¿Se ha hecho promesas a usted mismo de abandonar algún aspecto de su comportamiento sexual?
 15. ¿Hizo esfuerzos por eliminar algún tipo de actividad sexual y fracasó?

16. ¿Esconde algo de su comportamiento sexual a otros?

17. ¿Intentó detener algún comportamiento sexual?

18. ¿Alguna vez se sintió degradado por su comportamiento sexual?

19. ¿Ha sido el sexo un escape de sus problemas?

20. ¿Se siente deprimido después de tener relaciones sexuales?

21. ¿Ha sentido la necesidad de discontinuar una cierta forma de actividad sexual?

22. ¿Ha interferido su actividad sexual con su vida familiar?

23. ¿Ha tenido encuentros sexuales con menores?

24. ¿Se siente controlado por su deseo sexual?

25. ¿Pensó alguna vez que su deseo sexual es más fuerte que usted mismo?

El tratamiento

El primer paso hacia la cura consiste en adquirir consciencia de que el problema es real y afecta de forma decisiva en la actividad diaria. Y, como sucede en el caso de cualquier adicción, dejarse guiar por el entorno familiar, social y la mano de los profesionales es básico y primordial.

En Estados Unidos, donde la adicción al sexo se ha convertido en un elemento más del paisaje social, abundan los centros privados y carísimos que acogen año sí, otro también, a multitud de famosos afectados y que, sobre todo, pueden permitirse el gasto. Existen también las asociaciones que ofrecen su ayuda sin ánimo de lucro, como Sexólicos o Anónimos o Sexoadictos Anónimos (su homóloga en EEUU)

El inicio del tratamiento pasa por la terapia cognitiva conductual, tanto individual como en grupo. De esta forma, se busca controlar los impulsos del paciente, mediante el consejo sexológico y el suministro de fármacos, ya sean parches antitestosterona o pastillas anti-ansiedad. La meta terapéutica incluye abstinencia de conductas compulsivas; evitar recaídas y el desarrollo de conductas adaptativas dirigidas a la salud individual y familiar.

Fuente:ideal.es

viernes, 27 de julio de 2012

Sexting, la imagen se vuelve contra ti

Con apenas 12 años Beatriz (nombre ficticio) se refugió en las redes sociales. La situación en su casa no era muy buena y los problemas económicos complicaban la convivencia. Ella disfrutaba "creando" nuevas amistades, con las que compartía pensamiento, preocupaciones y risas. "Pasaba largas horas frente al ordenador chateando con unos y otros. En uno de ellos encontré a una supuesta chica con la que hablé bastante hasta que le di mi e-mail. Ella me dijo que me iba a hacer un casting para una serie de televisión que me gustaba mucho y me lo creí", recuerda. "Entonces me pidió que me mostrara delante de la webcam... Y lo hice. Al principio estaba con ropa y luego, me pidió que me fuera desnudando hasta que le mostré el pecho casi sin darme cuenta... Me negué cuando me pidió más".

Esta negativa no gustó a la receptora, que comenzó a amenazarla: "Me dijo que repartiría fotos y vídeos míos por toda la red si me negaba a mostrarle todo el cuerpo desnudo, y que iría a por mi familia. Al final, cedí a sus chantajes por miedo. Hasta que un día decidí borrar el Messenger y dejar de lado el ordenador". De eso hace ya cuatro años.

Beatriz recuerda los meses posteriores con mucho miedo: "Pensé que tenía un vídeo mío y que lo iba a poner en internet. Aquello me afectó en mis relaciones sociales, soy muchísimo más desconfiada con quien no conozco". Con el tiempo, volvió a utilizar internet y también las redes sociales, "pero jamás cuelgo fotos mías ni tampoco doy mucha información. Me siento segura desde un anonimato parcial".

Con apenas 12 años, Beatriz aprendió en sus propias carnes qué es el sexting, palabra que define el envío de imágenes de contenido sexual producido por el remitente a través de un mensaje de móvil o de los chats. "El problema es que los adolescentes no ven nada malo en ello y, sin embargo, puede tener consecuencias muy serias", explica el director de PantallasAmigas, iniciativa para la promoción del uso seguro de las nuevas tecnologías.

Pero ¿qué hay de malo en ponerse sugerente frente a la cámara del móvil o ligera de ropa y enviar esas imágenes al chico que le gusta? Es un regalo, para que el receptor vea la suerte que tiene de estar con la muchacha en cuestión..., o sencillamente porque está de moda enviar fotos de esa guisa... Las modas son así y los juegos eróticos han existido siempre. Lo que cambia ahora es el riesgo de difusión masiva e incontrolada de esas imágenes con las nuevas tecnologías.

No es infrecuente que ese joven quiera pavonearse y enseñe las imágenes de la joven a sus amigos, o incluso las suba a internet, a algunas de las redes sociales. O que, semanas después, ya despechado, las envíe a los compañeros de clase para molestar a la exnovia. Y que alguno de ellos decida colgarlas en la red social y de ahí pasa a los amigos, y de estos a los otros amigos, y de estos... ¿Dónde puede terminar esa imagen? "Las hemos encontrado en ordenadores de pederastas, o en el portátil de un vecino que empieza a pedirle dinero a cambio de no decírselo a sus padres (sextorsión)", señalan fuentes policiales.

El sexting es un problema "serio y difícil de combatir porque los jóvenes no son conscientes hasta que sufren las consecuencias", señala Araiz Zalduegui, educadora de la organización PantallasAmigas, quien insiste en su extensión "no generalizada, aunque sí importante".

Muchos estudios corroboran la práctica de sexting entre menores. El último, el del Child Exploitation and Online Protection Centre (CEOP), del Reino Unido, señala que el 40% de las chicas de 14 y 15 años no ven ningún problema en hacerse una foto en topless, mientras que un 16,7% no considera inapropiado retratarse desnuda por completo. Otros datos de este informe revelan que el 38% de los chicos de entre 11 y 17 años han recibido mensajes de móvil o un correo electrónico con contenido sexual explícito y el 70% conocía al remitente.

La amplia investigación Kids Online, promovida por la Comisión Europea dentro de su programa Internet más seguro, apunta que uno de cada diez menores de entre 12 y 16 años afirma haber recibido mensajes de carácter sexual. En este informe se señala también que el 7% de los menores españoles de entre 11 y 16 años (la mitad que en el conjunto en Europa) afirma haber recibido o visto mensajes de tipo sexual en los últimos doce meses. La edad es un factor muy importante, pues se observa un notable aumento a medida que los menores crecen: 3% entre 11 y 12 años y cerca del 10% entre 15 y 16.

El problema, insiste Zalduegui, es que los menores -e incluso "muchos adultos"- no son conscientes de lo que supone no controlar la difusión de la imagen, su destino y las consecuencias. "Cuando una jovencita se hace una foto y la envía, pierde el control sobre ella. Cree que una imagen en un móvil está segura, que ese es su entorno y de ahí no se mueve. Ni se le ocurre pensar, por ejemplo, que si le roban el móvil esa imagen puede ser utilizada por un extraño o que si la ha enviado a un amigo, este se la puede enviar a otro, y este a otro..., sin que el propietario de la imagen lo sepa".

"Existe además la confianza en el receptor. Y, sin embargo, este puede actuar por venganza, por chantaje o, sencillamente, por gastar una broma. No es que haya que ser desconfiado, es que en la red uno pierde el control de su imagen", reitera Zalduegui, quien recorre los institutos explicando a los chavales las consecuencias de colgar fotos. "Les explico que cuando recibes un mensaje con una foto y lo reenvías sin permiso, estás cometiendo un delito, máxime si la protagonista de la foto es menor".

Fuente:lavanguarida.com

Experto advierte de que los trastornos mentales y las adiciones suelen ir emparejados

El presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), Nestor Szerman, ha advertido de que no es excepcional, sino que es "normal", que los pacientes con trastornos mentales presenten algún tipo de adicción por lo que, ha apostillado, es necesario pensar que hay una "patología dual" en cualquier persona que demanda atención por una adicción o diagnóstico psiquiátrico.

Y es que, los expertos estiman que siete de cada diez pacientes que consultan por un trastorno derivado del consumo de sustancias presenta otra afección psicopatológica y la mayoría de los estudios epidemiológicos muestran que los trastornos mentales, que pueden ser subclínicos, preceden normalmente a las consultas adictivas.

Actualmente, el abordaje de los trastornos mentales y las adicciones se hace de manera independiente por lo que, a juicio de Szerman, sería necesario "repensar" la patología dual y comprender las adicciones desde un nuevo paradigma científico, centrado en el individuo y no en las sustancias.

En esta misma línea, los médicos han observado un aumento constante de la demanda asistencial de este colectivo y de sus familiares, aunque todavía existen muchos pacientes no diagnosticados y que, por tanto, no están recibiendo tratamiento. "Tratar la patología dual es, en primer lugar, ser conscientes de su existencia, y lamentablemente esto no es generalizado", ha recalcado este experto.

Asimismo, y a pesar de la idoneidad de los tratamientos utilizados, existen algunas dificultades asociadas a la amplia heterogeneidad de los pacientes en cuanto al diagnóstico, la falta de formación de los profesionales entrenados en esta patología, así como los elevados costes terapéuticos y los escasos dispositivos específicos para su tratamiento.

Por este motivo, la SEPD ha reclamado la integración de la red de Salud Mental y la de Adicciones en el Sistema Nacional de Salud y la incorporación del tratamiento de los pacientes con patología dual en las unidades de desintoxicación.

"El desafío asistencial de los sistemas sanitarios viene motivado por la existencia de dos redes clínicas de tratamiento: la de drogas y la de salud mental, y un único enfermo con patología dual.

Estas acciones no suponen un aumento de los recursos destinados ni de los costes asociados, si no una transformación de los ya existentes y dotarlos de mayor eficacia. Algo que sin duda, supondría un ahorro", ha explicado el presidente de la SEPD.

Fuente: europapress.es