lunes, 24 de septiembre de 2012

Mi dosis diaria era de 9 horas de internet

Cuando me di cuenta de lo que ocurría con mi hijo, se me cayó el mundo encima. Desde los 10 u 11 pasaba mucho tiempo con el ordenador... Y más horas que yo no sabía. Encima, yo misma le había comprado hacía poco un teléfono con internet incorporado». Dolores aún se culpa del abuso de las nuevas tecnologías de Enrique, que hoy tiene 13 años y ya ha pasado por un tratamiento contra su adicción.

Enrique (nombre ficticio) llegó a acumular miles de contactos «en tres o cuatro perfiles de cada red social. Lo hacía por diversión, por pasar el rato, para ligar y hacer 'amigos'», explica este adolescente valenciano.

Y cuantos más 'amigos' y seguidores, más reconocimiento social entre su grupo de iguales: sus amigos de carne y hueso del colegio.

«Él era un buen estudiante, sin apenas esfuerzo y de repente... cinco suspensos. Ahí fue cuando me dije 'algo pasa'», relata Dolores. El fracaso escolar, o un bajón en las notas de clase es el motivo de alarma más frecuente.

Esta misma semana, el estudio de Evaluación Diagnóstica de la Conselleria de Educación evidenciaba que los alumnos de 4.º de Primaria (10 y 11 años) que tienen móvil y los que pasan más tiempo en internet presentan un peor rendimiento.

Pero, al margen de lo meramente académico, la psicóloga de Proyecto Hombre María Amor Fernández advierte de que hay otros indicios de adicción: «Se saltan las normas de convivencia, como los horarios o conectarse por la noche. O si cuando les quitas internet o el móvil atraviesan cierto síndrome de abstinencia: nervios, ansiedad y agresividad».

Incluso hay casos extremos. Hace unos días, un chico de 16 años de Benicàssim fue detenido, e internado en un centro de reforma, tras amenazar de muerte a su madre con un hacha, que le había apagado la red wi-fi.

Volviendo a Enrique, ahora sus amigos cibernéticos se 'reducen' a «unos 400». A pesar de esta supuesta sociabilidad, se muestra tímido en el inicio de la conversación cara a cara. Poco a poco se va soltando: «¿Mi dosis diaria? Pues eran unas nueve horas al día enganchado a internet. A veces 8 ó 10... La vez que más tiempo estuve fueron más de 12 jugando a videojuegos con los amigos (reales)», pero a través de la red. «Ahora los veo más, pero muchos de ellos siguen 5 ó 6 horas al día con el ordenador o en los chats».

Él se saltaba la norma familiar y entraba en internet por las noches, con su portátil. A veces, a través de redes wi-fi de los vecinos. «Conseguí alguna clave», comenta sin querer especificar más. Después, su móvil inteligente ('smartphone') le permitió una conexión más descontrolada.

Estos dispositivos de teléfono con línea de datos ya preocupan, y mucho, a los expertos. El estudio de Educación revela que el 43,7% de los niños valencianos de 10 y 11 años disponen de móvil propio. Y en el 13% de los casos, se trata de un 'smartphone'.

«A él le gustaba mucho todo lo tecnológico y le regalé un móvil con internet. Ahora la tableta tendrá que esperar a los 18 años», subraya Dolores. «No, a los 16», se queja su hijo. «Ya veremos», cede aparentemente la madre para zanjar.

Hoy en día Enrique ya sólo tiene un perfil abierto en cada red, «con muchos menos amigos. Con los que vale la pena hablar. Y sólo tengo un teléfono con tarjeta prepago. Si quiero buscar algo en internet, siempre hay un ordenador cerca», admite. De hecho, no tener 'smartphone' por voluntad propia le ha afianzado como uno de los líderes de su grupo de amigos.

Además, ha vuelto a jugar al baloncesto. Lo dejó porque supuestamente le aburría, cuando en realidad quería conectarse y chatear.

«Me dio mucho miedo que tuviera tantos perfiles en redes sociales, porque ahí hay mucho desconocido y a saber con qué intenciones...», suspira ahora Dolores.

Tratamientos a los 12 años

La afición por los aparatos de última generación empieza muy pronto, cuando niños de corta edad, de 6 ó 7 años e incluso menos, se pelean con los hermanos por jugar con el móvil o la tableta de los padres.

En sí, la tecnología es una herramienta muy útil. Pero, como con otras cosas, el abuso supone un grave problema. «Lo más habitual es que nos vengan chavales de 13, 14 ó 15 años, pero también hemos tenido algunos casos con 12 años», afirma Juan Manuel Ferrer, director terapéutico de la Fundación Arzobispo Miguel Roca-Proyecto Hombre de Valencia.

Lo principal es que el afectado asuma su problema y quiera superarlo. «Hace poco nos llegó un chico de 15 años con 70 horas semanales de internet. Pero no estaba motivado», apunta Ferrer.

Proyecto Hombre trata este tipo de casos desde hace cinco años, pero cada vez con edades más tempranas. «Desde que hay más información, los padres se dan cuenta de la adicción. Vienen todo tipo de familias, sobre todo de tipo medio y medio-alto», matiza la psicóloga María Amor Fernández.

Con los adolescentes se trabaja especialmente el control de horarios de uso de internet y del móvil, el ocio y tiempo libre, el ámbito familiar y la carencia de autoestima, «porque en muchos casos tienen dificultades para relacionarse con amigos y compañeros, aunque esto no les pasa 'on line'», argumenta la psicóloga de Proyecto Hombre. Tanto ella como los demás especialistas consultados coinciden en no poner a disposición de niños y preadolescentes determinada tecnología. «¿Móviles con internet a los 10 años? Cuanto más temprana es la edad, más riesgo hay, porque los niños aún no tienen formado el autocontrol. Es una situación de peligro a la que se expone a los menores», agrega María Amor Fernández.

Y apostilla: «Es bueno que haya un control exhaustivo con los adolescentes. Es muy importante que haya siempre control de los padres. Internet visible en casa y en el móvil, limitar las llamadas y horarios».

Mariano Chóliz, profesor de Psicología Básica de la Universitat de Valencia y coautor hace un par de años del estudio 'Uso y abuso del teléfono móvil en la adolescencia' añadiría que se cede toda privacidad en internet y permitiendo ser llamado a cualquier hora de la noche. La fiscal coordinadora de Menores de Valencia, Gema García, también aporta esta idea.

Para los padres de estos adolescentes, una manera de prevenir un mal empleo de la tecnología es, por ejemplo: una tarjeta prepago, «porque es un sistema de control del gasto y de autocontrol para el propio menor. De esta manera, el adolescente aprende a controlarse, a saber cuándo usarlo y cuándo no», insiste Mariano Chóliz, que desarrolla un programa de prevención (información, sensibilización y promoción de hábitos) en el que ya han participado 6.000 alumnos de Secundaria en la Comunitat.

Más del 95% de los adolescentes valencianos (de 12 a 18 años) posee un móvil. Más del 80% utilizan las redes sociales. Se calcula que en el 5% de todos ellos podría generarse una adicción. Y un tratamiento de tipo medio, de seis a 10 meses, en una consulta privada puede costar entre 1.600 y 2.400 euros.

Las Unidades de Conductas Adictivas (UCA) prestan asistencia frente a este problema, pero la Conselleria de Sanidad no pudo aportar datos de cuántos menores están en tratamiento o lo han recibido. El riesgo es alto, porque los informes arrojan que unos 21.800 valencianos de 10 a 18 años se encuentra en peligro de caer en una adicción.

Fuente:lasprovinvias.es

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