jueves, 22 de agosto de 2013

Adicción a los videojuegos

Al igual que internet, el consumo de videojuegos es algo que está a la orden del día. Los expertos coinciden en que si no se utilizan de manera moderada y responsable llegan a crear conductas de aislamiento que puede ser nocivas para la salud de los jugadores más jóvenes. Elia Ruiz y Ana María Carlós coinciden en que en un videojuego el menor toma sus propias decisiones, es capaz de cualquier cosa, obtiene una recompensa inmediata, nadie les impone unos límites. «El consumo de videojuegos tiene un alto potencial adictivo. Se pierde fácilmente la conciencia del tiempo», señala Ruiz. Uno de los principales problemas que conllevan es el peligro de «enganche» debido a la excitación que produce así como a la inmediatez de recompensa que hace que el joven pase horas y horas jugando, dejando de lado otras actividades, evadiendo las relaciones personales y la interacción cara a cara.

Perfil de los adictos

La mayoría de los pacientes que sufren adicción a videojuegos o Internet suelen ser jóvenes de entre 16 y 25 años. Son personas con personalidad frágil que en la mayoría de los casos han tenido una relación fría o violenta con sus padres. Presentan dificultad para relacionarse y nerviosismo, prefiriendo el anonimato a la hora de entramar una conversación. «Son personas que no controlan sus deseos, caprichosas, que no aceptan un no por respuesta», indica Ana María Carlós. Este tipo de jóvenes ven alterado su conducta y comportamiento, «sufren de irritabilidad, ansiedad, agresividad e insomnio», añade Elia Ruiz.

Ambas psicólogas comparten la misma opinión: para solucionar este tipo de problemas hay que evitar la separación y el aislamiento estableciendo unos límites de tiempo de menos de una hora de consumo de alguna de estas tecnologías. Además hay que hacer hincapié en la creación de una rutina para que el adicto no pase horas y horas conectado sin dormir. «El joven tiene que conocerse a sí mismo, afrontar la realidad», sentencia Carlós.

Fuente:laopiniondemalaga.es

La adicción a los videojuegos alivia la tensión de la vida real.

Si en medio de la oscuridad y el silencio de la noche, una persona está clavada en un videojuego, se la puede considerar adicta. Si en vez de cumplir sus responsabilidades diarias, la persona no deja de lado la plataforma de juego hasta cumplir con el objetivo, es posible que tenga un problema.

La adicción difiere del género, la consola y los accesorios del título. Para la psicóloga clínica Lorena Nieto, la fascinación por un título responde a la necesidad de combatir angustia y estrés. Al igual que una droga, dice Nieto, los videojuegos abren la posibilidad de escape del mundo real. Es un mecanismo de defensa contra la rutina.

MeriStation, un portal especializado en videojuegos, publicó el top 10 de los más adictivos en las últimas cuatro décadas. Los tres primeros títulos son: GTA, Counter Strike y Resident Evil. Estos videojuegos se caracterizan por su agresividad e impacto narrativo. Justamente por esto, son una buena excusa para la adicción. Nieto dice que cuando una persona se identifica con el personaje del título puede desfogar sus problemas en la historia del personaje.

Fernando Riofrío es apasionado por GTA. El jugador ecuatoriano, de 27 años, espera con ansias el estreno de la quinta versión del título. Él comenzó a jugar hace dos años y, aunque asegura que lo hace por gusto, revela que pasa más de dos horas al día frente a la pantalla. Cuando tiene algún disgusto, juega con más ganas porque al eliminar los enemigos en el título, desquita su rabia.

Obviamente que no siempre es así. Es común que Riofrío juegue PES con sus primos. En pleno torneo, es normal que entre ellos comenten sus habilidades futbolísticas de la vida real y se 'saquen en cara' algún triunfo especial que hayan tenido en los campeonatos jugados cerca de su casa.

Al igual que con Pacman y Super Mario World -también en la lista top- , la fascinación por este clásico de fútbol responde a la necesidad que tienen las personas de demostrar sus habilidades y destacarse frente a otras personas. La psicóloga clínica explica que los jugadores de estos títulos quieren visibilizarse. Por eso, qué mejor que siendo el héroe que combate a enemigos y libera a la princesa, como es el caso de Super Mario World.

La lista de los juegos más adictivos también incluye aplicaciones o juegos de origen móvil o de computadora como Snake de Nokia, Guitar Hero, Candy Crush y Tetris.

Aunque Adriana Cevallos dice que no fue adicta a Snake y tampoco lo es de Candy Crush, la jugadora, de 18 años, admite que en ocasiones deja de dormir por intentar pasar los niveles de Candy Crush en horas de la madrugada. Es más, una ocasión faltó a una hora de clases para intentar pasar el nivel 65 de la aplicación.

Nieto dice que en este tipo de aplicaciones, la adicción responde a la expectativa de ver qué hay en el siguiente nivel y la idea de competitividad. Al ser un juego de estrategia, los aficionados pueden compartir los resultados con sus amigos de Facebook. La adicción intenta demostrar el narcisismo.

Fuente:elcomercio.com

¿Crees que eres un adicto al móvil o al WhatsApp? Parece que sí

Todas las actividades que se realiza hacen que los usuarios miren de media su terminal 150 veces al día.

Los «smartphones» se han convertido en una herramienta de comunicación tan poderosa que somos prácticamente adictos a ellos. Miramos de media 150 veces al día nuestros móviles según un reciente estudio. Entre las cosas que hacemos principalmente cuando cogemos el teléfono destaca la mensajería, las llamadas de voz y mirar la hora.

No es raro observar cómo todos aquellos que disponen de un teléfono móvil miran la pantalla en un momento dado para revisar el correo, chatear con sus contactos, acceder a las redes sociales, realizar compras por internet o simplemente para escuchar música y disfrutar de las miles de aplicaciones que existen a día de hoy. Según el panel TomiAhonen Almanac, difundido por la división de marketing de Oracle eloqua, la actividad que más realizan las personas a la hora de revisar el móvil es para leer y responder a los mensajes con un número de 23 veces al día.

Seguido muy de cerca de las llamadas de voz y algo tan simple como mirar la hora, con 22 y 18 veces al día, respectivamente. Entre estos dos movimientos y el resto hay mucha diferencia. Para escuchar música o disfrutar de los juegos instalados en el terminal, los usuarios miran su teléfono alrededor de 13 veces al día. Sin embargo, acciones como leer los medios de comunicación, utilizar la cámara para hacer fotos y vídeos en momentos específicos y establecer la alarma se miran aproximadamente entre 8 y 9 veces al día.

El resto de cosas como responder por correo de voz o cargar el móvil se coloca como la cuarta actividad por detrás de la mensajería, las llamadas de voz y ver la hora con 14 veces al día. Leer las noticias del día o las últimas notificaciones, revisar el calendario, realizar búsquedas o acceder a una página web en concreto se colocan como las cosas que no tenemos tanto en cuenta cuando miramos nuestro móvil. Todas estas actividades hacen que los usuarios miren de media su terminal 150 veces al día.

Este mismo estudio asegura que los usuarios con «smartphone» son incapaces de estar sin él más de 6 minutos, lo que presenta una clara dependencia a estos terminales. Y todo esto sin contabilizar los mensajes de WhatsApp o Line o los «tuits» o «Me Gusta», de nuestras redes sociales. Es tal la dependencia que tenemos de los actuales dispositivos móviles, que Ahonen considera que ver el móvil más de 150 veces al día influye perjudicialmente en las relaciones personales.

Recientemente, Proyecto Hombre alertaba de que la crisis aumenta el consumo de droga en solitario por ansiedad y advertñia de la incipiente adicción a la mensajería instantánea como WhatsApp y al juego «online», una adicción tan potente como la droga. La organización ha detectado una adicción a las nuevas tecnologías, algo que la sociedad no detecta todavía como problema pero que está empezando a afectar principalmente a los más jóvenes, a quienes se han criado en su uso.

Fuente:abc.es

La dependencia emocional surge de una baja autoestima", según psicóloga

Una persona con dependencia emocional tiene que reforzar antes su baja autoestima para así poder superar su "adicción", como califica esta patología la psicóloga gerundense Silvia Congost, en una entrevista con Efe.

Autora del ensayo "Cuando amar demasiado es depender", la psicóloga considera que toda dependencia emocional está marcada por una infancia y adolescencia llena de reprobaciones, que han forjado una persona "muy vulnerable", a la que hay que reforzar prioritariamente su "yo".

Tras superar esta primera etapa, la experta aconseja a sus pacientes cortar por lo sano esta "relación tóxica" para que no les destroce la vida y para que no repitan esta experiencia en el futuro.

"Intento que mis pacientes comprendan que tienen una adicción, les hago de espejo para que se den cuenta del autoengaño que están padeciendo y les invito a que pongan distancia de por medio para poder superar el síndrome de abstinencia", explica Congost.

La psicóloga aprendió por experiencia cómo acabar con una relación de dependencia emocional y, pese a ejercer ya como profesional, se mantuvo atada a una "relación tóxica" durante cinco años, según confiesa.

"Yo ya trabajaba como psicóloga, pero no fui consciente de lo que me pasaba hasta escuchar en una conferencia al terapeuta argentino de ascendencia italiana Walter Riso; a partir de ahí entendí que yo sufría una adicción" reconoce.

Los consejos que les da a sus pacientes para superar su adicción pasan porque mantengan "contacto cero" con sus parejas, lo que significa un bloqueo total en las redes sociales y de los mensajes en móviles, whatsap incluido, así como evitar hablar de él con los conocidos, para que estas charlas no deriven en lo que denomina "un placer tóxico".

También les anima a aplicar la "teoría del cambio de pensamiento", cuando se piense en él/ella, evitar preguntar a amistades comunes algunos aspectos sobre su vida actual, así como redactar un listado con todos sus defectos.

Sobre la diferencia entre dependencia emocional y los malos tratos psicológicos, Congost resalta que "en la mayoría de los casos de malos tratos hay dependencia emocional, pero no toda dependencia emocional genera malos tratos".

"Existen malos tratos psicológicos cuando te faltan al respeto y es esa dependencia emocional la que te amilana y por la que acabas perdiendo la dignidad; porque es mentira que la gente quiera por querer, así, por las buenas", subraya la psicóloga.

Congost explica que hay dependencia emocional "cuando dejas de ser tu misma, cuando pierdes el control de tu propia vida y ligas el amor al sufrimiento; cuando tu vitalidad se apaga, tus ilusiones desaparecen y toda tu vida gira en torno a la otra persona".

Durante los cinco años que lleva tratando a pacientes con dependencia emocional como psicóloga especializada, Congost resalta que no ha visto diferencias entre el hombre y la mujer, ni entre clases sociales o niveles de estudios. "Hasta he visto a hombretones llorando como niños porque su pareja les abandonaba", reconoce.

En la actualidad ejerce como psicóloga en su consulta privada en Girona con adolescentes y adultos, y realiza sesiones virtuales a través de Skype "con los mismos buenos resultados que en las sesiones presenciales: una media de diez sesiones en tres meses", asegura.

Autora del blog y de la página web silviacongost.com, cuyo éxito ha propiciado el lanzamiento de su ensayo "Cuando amar demasiado es depender" (Paidós), asegura que, tras el proceso, "la persona sale fortalecida y no se involucra en otra relación de pareja si ve que no le conviene.

De todos modos, la psicóloga aconseja darse un tiempo antes de iniciar una nueva relación e, incluso recomienda "estar sola por un espacio de tiempo para ganar en fortaleza".

Fuente:elpais.com

jueves, 8 de agosto de 2013

El trastorno por estrés postraumático puede presentarse incluso meses después de haber vivido una tragedia.

El trastorno por estrés postraumático puede presentarse incluso meses después de haber vivido una tragedia, según ha asegurado el psiquiatra de Vigo y vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (AEPP), Manuel Arias Bal.

El experto se ha pronunciado así como consecuencia del accidente del tren de Santiago de Compostela, ocurrido el pasado miércoles y en el que murieron 80 personas y 130 resultaron heridas de diversa consideración, dado que, según los especialistas, se estima que durante los próximos meses presentarán este tipo de trastorno un "alto porcentaje" de supervivientes, familiares de víctimas, policías, vecinos del Barrio de Angrois de Santiago de Compostela, médicos y otros profesionales que han participado en el rescate y atención de las personas que han sobrevivido.

"Junto a síntomas inespecíficos, como ansiedad, cambios de humor, irritabilidad o insomnio pueden presentarse otros más característicos, como pesadillas repetidas, tener sentimientos relacionados con un futuro desolador o evitar tener contacto con cosas o situaciones que recuerden a la tragedia, que pueden ser reales, como pasar por el lugar donde tuvo lugar la tragedia, o evocadas, como por ejemplo evitar volver a montar en tren", ha comentado.

Por todo ello, la ASEPP ha puesto a disposición de la comunidad a todos sus profesionales con el fin de que les ofrezcan la atención sanitaria a los supervivientes, familiares y otras personas relacionadas con el accidente para ayudarles a superar este estrés postraumático.

De hecho, la ASEPP ha habilitado el teléfono '620 24 47 77' con el objetivo de que los afectados e interesados puedan llamar ponerse en contacto con el profesional de la Asociación más cercana. "Así, podemos completar y colaborar de forma solidaria con la labor de apoyo psicológico que están desarrollando los dispositivos sanitarios, puestos a disposición de todos los afectados por parte de las autoridades gallegas, desde el mismo día del accidente", ha comentado el vicepresidente de la Asociación, José Antonio López Rodríguez.

A esta iniciativa se han sumado psiquiatras de la ASEPP de Galicia, Andalucía, Madrid, Cataluña, País Vasco, Navarra, Comunidad Valenciana, Aragón, Murcia y Castilla-La Mancha.

Fuente:europapress.es

jueves, 1 de agosto de 2013

Las tragaperras podrían identificar al jugador para controlar la ludopatía

El Gobierno ha abierto la puerta a que las máquinas tragaperras cuenten con un sistema de identificación del jugador antes de iniciar el juego, como sistema de prevención y control frente a la ludopatía.

Así se desprende de una respuesta parlamentaria, recogida por Europa Press, y dirigida al diputado de UPyD, Toni Cantó, sobre el control de las apuestas en máquinas 'tipo B' o máquinas tragaperras.

Según denuncia el parlamentario de la formación magenta, dado el aumento de las casas de apuestas y máquinas de 'tipo B' que se está produciendo en la geografía española es "importante" analizar las estadísticas existentes relacionadas con el juego patológico.

"Los datos de la Memoria del Juego en España, facilitados por el Ministerio del Interior, muestran para el año 2010, que las cantidades apostadas en las 'máquinas B', ascienden a 11.338,69 millones de euros para el total de la geografía española. Los datos señalan que la cantidad perdida por los usuarios de este tipo de máquinas, en el mencionado año, asciende a 3.377,18 millones de euros", detalla el diputado, a falta de conocer los datos de 2011 y 2012.

Es más, precisa que el gasto real, es decir, las pérdidas de los usuarios, ha venido aumentando cada año en el periodo 2007-2010 en casi un 7 por ciento, mientras que las cantidades jugadas por los usuarios han disminuido algo más de un 10 por ciento.

"Estas variaciones se traducen en una mayor ganancia por parte de los proveedores de juegos al, estadísticamente, disminuir la probabilidad de premios por cantidad jugada", agrega.

Con todo ello, aunque el Gobierno insiste en que el juego presencial es competencia de las comunidades autónomas, encontrándose por tanto bajo su regulación, control y supervisión, dice que este tipo de máquinas en la actualidad no presentan medidas de protección hacia los posibles afectados y sería "técnicamente posible" que tuvieran un mecanismo de comprobación de la identidad del jugador antes de admitirle al juego.

De este modo, defiende que se podría comprobar que el mismo es mayor de edad, y que no está inscrito en el Registro general de Interdicciones de Acceso al Juego, o en cualquiera de los Registros análogos de las comunidades autónomas.

"Son los organismos reguladores del Juego de las comunidades autónomas los competentes para adoptar tal decisión", insiste el Gobierno.

Al mismo tiempo, asegura que la Dirección General de Ordenación del Juego del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, conjuntamente con la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas y otras adicciones, ha lanzado la iniciativa de juego responsable, la cual tiene como objetivo el diseño y establecimiento de una estrategia sectorial conjunta de juego responsable, dirigida a paliar los riesgos que el juego puede entrañar para determinados colectivos sociales, como menores o personas con trastornos.

Fuente:europapress.es

¿Eres adicto al trabajo?

Los workaholics se vuelven dominantes, controladores y tienen efectos sociales y físicos importantes. Si es tu caso, entonces tienes un padecimiento.

Ser trabajador es una virtud, pero serlo en exceso y tener un elevado compromiso con la organización y con el puesto, puede tener efectos negativos y dar lugar a la adicción al trabajo, lo que conlleva un riesgo para la salud física y psicológica de la persona.

Si bien es cierto que hay jornadas laborales estresantes y durante las cuales se debe ser lo más efectivo posible, la adicción al trabajo supone un grado mayor de involucramiento con el empleo.

Se define como la implicación excesiva y progresiva de la persona en su actividad laboral, sin control ni límite, y abandono de actividades que antes realizaba. Este exceso no se explica por necesidades laborales objetivas, sino por necesidad psicológica de la persona.

Los adictos al trabajo son aquellos trabajadores que, de forma gradual, pierden estabilidad emocional y se convierten en adictos al control y al poder, en un intento por lograr el éxito. Y es que la adicción no termina cuando acaba la jornada laboral, sino que resulta una característica usual que los adictos se lleven trabajo a casa, trabajen los fines de semana, durante las vacaciones e incluso estando enfermos.

¿Cómo reconocer a un adicto al trabajo? 

Las personas adictas al trabajo tienen algunos rasgos comunes como:

1.- La necesidad de reconocimiento social de su trabajo.

2.- Son perfeccionistas y con baja autoestima. No les gusta trabajar en equipo, prefieren trabajar solos.

3.- Anhelan tener poder aunque su motivación no es sólo esa. La mayoría de los adictos al trabajo son personas con un puesto de responsabilidad y con posibilidades de ascenso.

Pero, también los hay que no tienen un cargo de gran nivel ni oportunidades para mejorar o cambiar de situación. En general, podemos decir que utilizan el trabajo como refugio para escapar de otros problemas.

4.- Son narcisistas, cuando alcanzan puestos con poder se deshumanizan, no tienen en cuenta los sentimientos de los demás o el compañerismo a la hora de trabajar y esperan que sus subordinados cumplan un horario laboral similar al de ellos. Son muy exigentes con ellos mismos y con los demás.

La adicción al trabajo genera consecuencias negativas en la vida familiar, ya que conduce al aislamiento, al divorcio y a la destrucción de la convivencia familiar.

También pueden desarrollar problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, gástricas, hipertensión, musculares y ansiedad. Además pueden consumir sustancias tóxicas para aumentar el rendimiento laboral y superar el cansancio y la necesidad de dormir.

Todo trabajador tiene que tener en cuenta que: 

Hay una gran cantidad de cosas para disfrutar, no sólo el trabajo.

En las tareas laborales es importante y necesario delegar.

La jornada laboral es de ocho horas.

El trabajo para realizar en casa debe ser la excepción.

Si manifiestas estos síntomas debes saber que la manera en la que se aborda desde la psicoterapia ocupa el mismo esquema que cualquier otra adicción, para recobrar el equilibrio laboral y personal en la vida de la persona.

¿Eres o conoces a algún adicto al trabajo?

Fuente: altonivel.com

Psicólogo español advierte del riesgo de adicción que generan las redes sociales

Enrique Echeburúa visitó Chile esta semana para participar en seminarios sobre adicción a internet y ludopatía. Afirma que es necesario un trabajo de padres y educadores en la infancia.

Aunque las redes sociales, internet y las nuevas tecnologías en general tienen efectos positivos en varios ámbitos, pueden generar altos grados de adicción y dependencia. Esa es la teoría que presenta el psicólogo español Enrique Echeburúa, quien visitó nuestro país esta semana para exponer sobre la adicción a la tecnología y la ludopatía, en seminarios organizados por la red Al Sur de Nosotros.

"Las nuevas tecnologías son fantásticas, no se trata de demonizar lo que son. Nos facilitan la vida, pero de todo se puede hacer un mal uso. Tenemos que marcar límites. Pasa lo mismo con un auto. Si conducimos bajo los efectos del alcohol o a 300 kilómetros por hora, estamos haciendo un mal uso de él", explica Echeburúa.

El psicólogo explica que existen distintos tipos de adicción: a internet, a las redes sociales, a los servicios de mensajería como WhatsApp. Pero todos se basan en la necesidad de estar constantemente conectado.

"Un adolescente que en la noche se queda navegando hasta tarde y al acostarse no apaga el teléfono o lo pone en silencio, sino que lo deja vibrando y lo pone debajo de la almohada para sentir cualquier mensaje que le llega, eso es un mal uso que puede denotar adicción", indica.

La habilidad tecnológica y el conocimiento que tienen de los nuevos productos hacen que el segmento juvenil sea el que tiene más riesgo de caer. Por ello es necesario el trabajo de padres y educadores desde una edad temprana. "Tiene que haber programas en la escuela que enseñen a los niños a usar estas nuevas tecnologías y los padres tienen que estar atentos. No pueden ser ignorantes de lo que hacen sus niños y adolescentes cuando se encierran en la pieza a navegar por internet. No sabemos qué objetivo tienen cuando lo hacen".

En este mismo sentido, Echeburúa advierte que hay que limitar la exposición que tienen los niños menores a este tipo de tecnologías. En vez de comprarles un tablet, que usen el de los padres para jugar de vez en cuando. "Los niños no tienen porqué tener un smartphone o un iPad. Pueden tener un teléfono básico, para comunicarse con sus padres, pero no necesitan un smartphone a esas edades. Hay que regular para no darles acceso a una tecnología demasiado potente para ellos. No le podemos dar un auto de última generación a un niño. La potencia de la tecnología debe estar en relación a la edad y el grado de madurez del menor", explica el psicólogo.

Aprender a desconectarse

Otro ámbito que se ha visto ampliamente afectado por la tecnología, según Echeburúa, es el del trabajo. Si hace algunos años la idea de llevarse trabajo a la casa no era común, hoy muchos jefes esperan que sus empleados estén disponibles 24 horas al día a través del correo o incluso servicios de mensajería. "Las personas están constantemente localizadas. Fuera del trabajo están localizadas, durante el fin de semana están localizadas, incluso fuera de su país. Es necesario tener una disciplina clara parar separar la vida laboral de la personal", advierte el español.

El problema es que si bien uno puede establecerse límites propios, eso no significa que el sistema corporativo los vaya a respetar. Echeburúa reconoce que esto puede pasar, pero indica que la mejor solución es fijar límites desde el principio, para evitar malentendidos. "Hay que establecer las reglas del juego porque si no entramos en una dinámica patológica todos. Si el ambiente es insano, no podemos justificarlo para no desmerecer el conjunto".

"Se abusa innecesariamente del término urgente. La mayor parte de las cosas no son urgentes. Hay excepciones, y una persona puede hacer la mayoría de las cosas en su jornada de ocho horas. Para el bienestar emocional de una persona, tiene que ser consciente de qué pertenece a su vida personal y cuándo ésta empieza. Hay que encontrar ese punto de equilibrio e imponerlo", concluye.

Fuente:emol.com

martes, 2 de julio de 2013

Proyecto Hombre atiende a adictos al Whatsapp y al póker en red

Alertan de que la dependecia a las nuevas tecnologías está "soterrada" por la baja percepción social.


Ya no es sólo el heroinómano obsesionado con la jeringuilla ni el enganchado a la cocaína que piensa en deslizarse otra vez al lavabo sin que se note demasiado. Un tercio de los adictos atendidos en Proyecto Hombre de Valencia ya lo es por su adicción al alcohol y el cánnabis y, además, este año se han duplicado las atenciones a personas con adicciones no tóxicas relacionadas con las nuevas tecnologías.

Juan Manuel Ferrer, director terapéutico del Proyecto Hombre, puso tres casos reales que han recibido este año: un joven estudiante que no podía despegarse de su teléfono móvil y estaba adicto al Whatsapp, el servicio de mensajería instantánea y gratuita que acapara cada vez más la atención de los usuarios de teléfonos inteligentes; un adulto también enganchado al teléfono móvil y a sus aplicaciones que ya no se sentía libre ni independiente; y un hombre que recurrió a Proyecto Hombre por su adicción al juego por internet, principalmente el póker online. En los primeros casos de adictos al móvil han recibido atención terapéutica de al menos dos veces por semana y la familia recibía una sesión semanal. En el tercer ejemplo, el ludópata cibernético no quiso someterse a un proceso a fondo de desintoxicación. «No hemos tenido forma de controlarlo», subrayó Juan Manuel Ferrer.

Esta nueva forma de adicción está en auge y todavía es muy invisible y hasta imperceptible por los propios afectados. Entre los atendidos por Proyecto Hombre Valencia han pasado del 0,8 al 1,7 %. Apenas representan una decena en cifras totales. En cambio, el asunto preocupa porque «existe la percepción de que hay mucho más pero está soterrado», destaca el responsable terapéutico de la organización, quien no duda en subrayar algo evidente: «Las tecnologías desarrolladas para facilitarnos la vida también pueden complicárnosla». Comportamientos como la «obsesión por adquirir la última novedad tecnológica, sustituir los contactos personales por los virtuales o la necesidad de estar conectado a internet de forma permanente, explica», pueden derivar en auténticas conductas adictivas «dada su potencialidad de generar dependencia y de restar libertad al restringir la vida normal de la persona, además de interferir en su vida cotidiana, familiar, escolar o social».

La cocaína, la más frecuente

Más allá de la novedad tecnológica, la sustancia que sigue dominando el inicio de un tratamiento en Proyecto Hombre sigue siendo la cocaína, que copa el 50,3 % de los casos. Por delante incluso de la heroína, que absorbe el 12,75 % de las adicciones atendidas, en segundo lugar se encuentra el alcohol, con casi el 21 % de atenciones. Los socorridos por la adicción al cannabis y sus derivados se han duplicado en los últimos cuatro años hasta rozar el 13 %. Especialmente se ha detectado un gran aumento entre la población más joven. Juan Manuel Ferrer lamenta la «poca percepción del riesgo» de esta sustancia y acusó a los «culturetas» por la pátina positiva con la que tratan el cannabis y alaban que es «más sano» que otras drogas.

La cifra de usuarios de Proyecto Hombre en sus centros de Valencia, Gandia, Ontinyent y Sagunt tiene centros de día y residencias no ha variado y se mantiene estable: han atendido a más de 3.067 personas y sus usuarios en programas ascienden a 940 personas, una más que el año pasado. El perfil se consolida: varón, de alrededor de 36 años, con estudios primarios, soltero, de nacionalidad española, parado y que recurre a Proyecto Hombre porque siente que ha «tocado fondo».

La atención requiere recursos económicos, y Proyecto Hombre criticó que la Conselleria de Sanidad le debe «unos 500.000 euros» del año pasado y del ejercicio actual. De hecho, Concepción Guillén, presidenta de esta fundación que depende de la Iglesia, criticó que el año pasado tuvieron que destinar 102.000 euros a los bancos por los gastos financieros derivados del impago de la Administración. Una tarea, recalcó Guillén que no compete a Proyecto Hombre.

Fuente:levante-evm.com

lunes, 1 de julio de 2013

La importancia de tratar las adicciones en la adolescencia

Los expertos reclaman programas específicos para ayudar a jóvenes con problemas mentales e insisten en que es «urgente» aplicar planes de prevención.


Un grupo de expertos en el tratamiento de las personas con adicciones y problemas de salud mental, lo que se conoce como patología dual, reivindicó ayer en Valencia que se preste mayor atención al tratamiento de estos problemas en la población adolescente.Los especialistas sostienen que en la práctica totalidad de los pacientes tratados por alguna adicción también se da un trastorno de salud mental.

Insistieron en que conviene desarrollar programas preventivos específicos para este grupo de población, puesto que consideran que para ellos no es válido el mismo plan de actuación que se presta a los adultos. La reivindicación se planteó en el marco de la jornada que la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) celebró en Valencia bajo el lema "Mujer, Adolescencia y Patología Dual".

Durante la presentación de las cuestiones abordadas en la jornada, consideraron "urgente, prioritaria y necesaria" la prevención entre estos ciudadanos. Ello, en opinión de los representantes de la SEPD pasa por adaptar los programas a los adolescentes, ya que "las Unidades de Conductas Adictivas (UCA) en su momento se crearon para atender a población adulta". Respecto a las UCA de la Comunitat Valenciana lamentaron que han sufrido "un recorte de los recursos". Insistieron mucho en estas cuestiones, hasta el punto de que el doctor Vicent Balanzá, coordinador de la jornada, aseguró que la "salud mental y las adicciones siguen siendo las cenicientas del sistema sanitario".

Los datos

Desde la mencionada sociedad científica destacaron que no se puede perder de vista la relación entre las adiciones y los problemas de salud mental, puesto que "prácticamente todos los que están en tratamiento en una UCA por adicciones presentan algún otro trastorno mental".

Las afirmaciones de los expertos se fundamentan en estudios recientes, que entre otras cuestiones, apuntan que el consumo de sustancias de comercio legal, alcohol y tabaco, así como de cannabis ha aumentado entre las adolescentes en los últimos años y está provocando un incremento de los casos de patología dual entre las mujeres.

Esta circunstancia alimenta la preocupación por toda la población adolescente y se incrementa al tartarse de mujeres. El presidente de la SEPD, Néstor Szerman, insistió en que "las chicas adolescentes se encuentran en particular riesgo de desarrollar patología dual", pues las diferencias funcionales y neuroendocrinas entre sexos influyen en la prevalencia de los diferentes trastornos psiquiátricos.

Existe un orden en la frecuencia de los problemas de salud mental que llegan en la edad analizada y unidos a las conductas adictivas a alguna sustancia. En primer lugar citaron los trastornos de personalidad. A estos siguen los casos de trastorno bipolar, la esquizofrenia, la depresión y los problemas de hiperactividad.

También se dio a conocer un estudio de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital Arnau de Vilanova que evidencia diferencias entre sexos en los casos de patología dual y confirma que el cannabis es el principal desencadenante de los casos de patología dual, seguido por la cocaína.

Según Amparo Sánchez, experta de la UCA de Paterna, "todas las chicas acudían a consulta por el cannabis, mientras que en los chicos el abuso de esta sustancia se combinaba con el consumo de cocaína esnifada o en crack".

El consumo de cannabis, cocaína y drogas de diseño entre la población adolescente tiene un peso decisivo en el fracaso escolar y explica que entre el 25% y 30% de jóvenes no terminen sus estudios.

Si se comparan estas cifras con los países nórdicos, que presentan un 14% en fracaso y un 7% en abandono, España presenta el doble de casos y se sitúa a la cabeza de Europa.

Fuente:lasprovincias.es